Recorriendo el Madrid antiguo: el Madrid de Los Austrias. 2ª parte

Si no recuerdo mal, cuando finalizamos nuestro primer recorrido por el Madrid de Los Austrias, hace ahora aproximadamente un año (como pasa el tiempo), lo hicimos en Puerta Cerrada, por tanto, creo que nada mas adecuado que iniciar esta segunda parte en ese mismo lugar, tras haber recargado las pilas con unas sabrosas tajadas de bacalao y unas cañas en Casa Revuelta.

La Villa y Corte de Madrid según el plano realizado por Juan Gómez de Mora hacia 1622.

Recorreremos la calle Toledo, la Plaza Mayor y las plazas de Santa Cruz y las Provincias, desde donde llegaremos, bajando por Esparteros, a Mayor y la Puerta del Sol. Luego, calle Arenal abajo, nos acercaremos hasta las plazas de San Martín y las Descalzas, con su monasterio, y desde allí, encaminaremos nuestros pasos hacia Ópera, donde entraremos en la estación de metro, para ver los restos de la fuente de los Caños del Peral. Visitaremos el Real Monasterio de la Encarnación, situado a tan solo unos pasos, y por último, llegaremos a la plaza de Oriente, punto final de este recorrido por el Madrid de los Austrias, donde recuperaremos fuerzas en alguna de las terrazas situadas frente a la estatua ecuestre de Felipe IV y el Palacio Real ¿Os animáis?

Colegio Imperial y Colegiata de San Isidro el Real

A escasos metros de la plaza de Puerta Cerrada, en la calle Toledo, se encuentra la primera parada de este recorrido: el Colegio Imperial y la Colegiata de San Isidro el Real, edificios ambos, construidos en el siglo XVII, sobre los terrenos cedidos por la Emperatriz María de Austria, hija de Carlos V y esposa de Maximiliano II, Emperador del Sacro Imperio Romano. En lo que respecta a la colegiata, es uno de los edificios más representativos de la arquitectura religiosa madrileña del siglo XVII.

Colegiata de San Isidro el Real San isidro Labrador y Santa María de la Cabeza

Proyectada en el mas puro estilo barroco por arquitectos de la Compañía de Jesús, sigue el modelo de la Iglesia del Gesù, de Roma, con planta de cruz latina de una sola nave con capillas laterales, crucero y cúpula, En el altar mayor de la iglesia, reposan los restos de San Isidro Labrador, patrón de Madrid, y de su esposa, Santa María de la Cabeza. Como dato curioso, creo que merece la pena mencionar, que, mientras duró la construcción de la Catedral de la Almudena. la Colegiata de San Isidro el Real fue el templo catedralicio de la diócesis de Madrid, albergando entre sus muros, las imágenes de la patrona de Madrid y el Cristo de la Buena Muerte de Juan de Mesa, ambos actualmente en la catedral madrileña.

Colegio Imperial Patio del Colegio Imperial Colegio Imperial

En cuanto al Colegio Imperial, fundado en 1558, merece especial mención su patio, construido entre 1679 y 1681 durante el reinado de Carlos II. Es obra de Melchor de Bueras, autor asimismo de la Puerta de Felipe IV, que sirve de entrada al parterre de los Jardines de El Retiro. Concebido a modo de claustro, presenta, a pesar de su inconfundible estilo Barroco, ciertos rasgos herrerianos, el estilo “oficial” de los Austrias, que marcó la arquitectura madrileña a lo largo de todo el siglo XVII.

Calle Toledo

Ahora, subamos por la calle Toledo hacia la Plaza Mayor, a la que accederemos pasando bajo uno de los arcos que permiten el acceso al que es sin duda, y con permiso de la Plaza de la Villa, el monumento mas importante y representativo del Madrid de los Austrias. Los orígenes de la Plaza Mayor se remontan al siglo XV, cuando en la confluencia de las calles de Toledo y Atocha, entonces extramuros, en la entonces llamada plaza del Arrabal se encontraba el mercado mas importante de la villa, construyéndose en esta época una primera casa porticada, o lonja, cuya finalidad era regular el comercio que allí tenia lugar.

Escudo de España con las armas de Carlos II, situado sobre la fachada de la Casa de la Panadería

No sería hasta 1561, cuando nacería la Plaza Mayor como tal. Felipe II encargó el proyecto a su arquitecto Juan de Herrera, que comenzó por derribar las “casas de manzanas” de la antigua plaza ese mismo año. En 1590, Diego Sillero comenzaría la construcción de la Casa de la Panadería, en el solar dejado tras el derribo de la antigua lonja, y la Casa de la Farmacia justo en frente, en el lado sur de la plaza. Finalmente, en 1617, reinando ya Felipe III, se le daría a las obras de construcción de la Plaza Mayor el que seria el impulso definitivo, siendo el encargado de las obras  Juan de Mora, que las finalizaría en 1619.

 Casa de la Panadería Casa de la Panadería

“Reinando Phelipe III y por su mandado se deshico y derrivó la plaza antigua de esta villa y se labró de nuevo en tiempo de dos años, siendo Presidente de Castilla Don Fernando de Acevedo Arcobispo de Burgos y superintendente de Castilla el licenciado Pedro de Tapia del Supremo Consejo de Castilla y de la general Inquisición y Corregidor Don Francisco de Villacís cavallero de la Orden de Santiago y Regidores Commissarios Juan Fernández y Don Gabriel de Ocaña de Alarcón caballero de el Orden de Santiago, Juan de Piñedo, Francisco Enríquez de Villacorta y Don Fernando Vallejo gentil hombre de la casa de Su Magestad y se acabó en el año 1619”

. Panorámica de la Plaza Mayor

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La Inclusa de Madrid. Su historia y el curioso origen de la palabra “inclusa”.

En 1563 se fundó en Madrid, en el convento de la Victoria situado junto a la Puerta del Sol, la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y las Angustias, con el fin de recoger a los convalecientes que salían de los Asilos-Hospitales. Un convento, cuya iglesia era muy frecuentada por la Familia Real y demás miembros de la Corte, así como por las damas y caballeros galantes del Siglo de Oro, por ser sus misas de las mas breves de la capital de España.

Convento de la Victoria

Un poco de historia

“Porque nací un 21 de Julio fui bautizado de socorro
y me pusieron por nombre Práxedes, que fue virgen y mártir.
A mi padre no le conozco, es casado y no tiene hijos
y mi madre sin marido. Dios la de juicio y a mi fortuna. Amén” (Carta hallada junto a un recién nacido abandonado en el torno de la inclusa – S. XVIII)

Situado en la manzana comprendida entre lo que hoy son las calles de la Victoria y Espoz y Mina, el Pasaje Matheu y la Carrera de San Jerónimo, en 1572, la Cofradía asumió la labor de recogida de los niños recién nacidos , que eran abandonados en las calles, iglesias o portales de la capital, los expósitos, haciéndose en 1579 con la propiedad de una serie de inmuebles situados entre las calles de Preciados y Carmen, con el objeto de tener un lugar donde poder darles refugio.

El Cconvento de la Victoria en el plano de Teixeira

En ese lugar iba a permanecer la Inclusa madrileña durante más de dos siglos. Se trataba de un conjunto heterogéneo de edificios, unidos entre sí por pasadizos que se abrían según iba siendo necesario ampliar las instalaciones, un verdadero caos de pasillos, escaleras, desniveles, donde la mas elemental unidad constructiva brillaba por su ausencia.

 Torno de la Inclusa de Madrid en 1861 Medalla identificativa de la Inclusa de Madrid (1936)

Finalmente, en 1801, este conglomerado de edificios, ya no dio mas de sí y ante su ruinoso estado, se decidió su traslado a otro edificio situado en la calle del Soldado, hoy calle Barbieri, un edificio viejo y destartalado, que anteriormente había sido la cárcel de mujeres de la Villa, conocido por los madrileños como Galera Vieja.

La Inclusa de la calle Embajadores Captura de pantalla 2014-11-20 a las 18.55.04

 El mal estado de este edificio, hizo que tan solo tres años mas tarde, la Inclusa se trasladara una vez más, esta vez a la cercana calle de la Libertad, donde permaneció durante otros tres años, para, por fin, en 1807 pasar a ocupar un enorme caserón en el nº 66 de la calle Mesón de Paredes, situado pared con pared a espaldas del Colegio de la Paz, que daba a la calle Embajadores. El Colegio de la Paz, había sido fundado por la Duquesa de Feria, Ana Fernández de Córdoba en 1679, para acoger a mujeres y niñas menesterosas.

La Inclusa 1 Inclusa de Madrid

Inclusa de Madrid Captura de pantalla 2014-11-22 a las 9.40.00

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Madrid pintado. De Jusepe Leonardo a Antonio López.

15 imágenes de Madrid de la mano de 15 grandes pintores.

La Villa y Corte de Madrid nunca ha destacado por su monumentalidad o por un espectacular trazado urbano, a diferencia de otras grandes ciudades europeas como París, Roma, Londres, Praga o Berlín, sin olvidar otras ciudades como Barcelona, Estambul, Lisboa, Florencia o Venecia. Puede que esta sea la principal razón, por la que Madrid nunca ha sido retratada en la misma medida que las ciudades antes citadas. Sin embargo, y a pesar de esta escasez, desde que Felipe II decidiera convertir a Madrid en la capital de las Españas, han sido varios los pintores que han querido reflejar en sus obras algunos de los aspectos mas representativos de Madrid. Y de estos cuadros trata la entrada que hoy os propongo.

¿Por qué 15? ¿Por qué no 10 o 20 o 50? La explicación es muy sencilla y a la vez muy subjetiva y personal: el número 15 siempre ha sido “la niña bonita”, y eso es Madrid para mi, y espero que también para muchos de vosotros, una niña bonita, la niña de mis ojos, a veces rebelde y caprichosa, incomoda y molesta, a veces traviesa, siempre cambiante, siempre en obras, a medio crecer, a medio formar, pero, sin ninguna duda, siempre arrebatadoramente atractiva y cautivadora. Desde Jusepe Leonardo y su “Vista del Palacio y Jardines del Buen Retiro”, pintado hacia 1638, hasta Antonio López y su “Madrid desde Torres Blancas”, pintado entre 1976 y 1982, pasando por Goya, Sorolla, Gutierrez Solana o Bayeu, entre otros grandes, hoy os propongo un recorrido por los edificios, los monumentos, los parques, las fiestas y los lugares mas representativos de la capital de España, tal y como los vieron estos genios de la pintura a lo largo de mas de tres siglos. ¿Os apetece acompañarme?

1 Jusepe Leonardo -Vista del Palacio y Jardines del Buen Retiro (1637-1638)

VISTA DEL PALACIO Y JARDINES DEL BUEN RETIRO – JUSEPE LEONARDO (h. 1837)

2 Francisco Rizi -Auto de Fe en la Plaza mayor de Madrid (1683)

AUTO DE FE EN LA PLAZA MAYOR DE MADRID – FRANCISCO RIZI (1683)

3 Lorenzo_quiros-calle_platerias

ORNATOS DE LA CALLE DE LAS PLATERÍAS CON MOTIVO DE LA ENTRADA EN MADRID DE CARLOS III – LORENZO DE QUIRÓS (1759)

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TOROS EN CARABANCHEL ALTO – RAMÓN BAYEU (1777)

6 La_pradera_de_San_Isidro_de_Goya

LA PRADERA DE SAN ISIDRO – FRANCISCO DE GOYA (1788) Sigue leyendo

“Mantua Carpetatorum sive Matritum Urbs Regia”

Los que seguís habitualmente este blog, estaréis ya habituados a encontrar abundantes referencias al conocido como Plano de Teixeira, realizado entre 1648 y 1654 por el cartógrafo de origen portugués Pedro Teixeira Albernaz. Este plano, realizado con gran minuciosidad, es toda una referencia a la hora de estudiar el Madrid del Siglo de Oro y ha servido como modelo para muchos otros posteriores, siendo utilizado por Juan de Dios Hernández y Jesús Rey Francisco para la construcción de la maqueta de la Villa y Corte que se conserva en el Museo de Historia de Madrid de la calle Fuencarral. Si hay una imagen que refleje fielmente como era ese Madrid del Siglo de Oro, el Madrid de los últimos Austrias, esa es la visión ofrecida por el plano de Pedro Teixeira, que tiene como título oficial, “Topographia de la Villa de Madrid descripta por Don Pedro Texeira. Año 1656″.

Plano de Teixeira - Museo de Historia de Madrid

¿Quien fue Pedro Teixeira?

Pedro Teixeira nació en Lisboa en 1595 en el seno de una familia de cartógrafos.  Aún reinaba Felipe II y Portugal y España eran una sola nación. Su padre, Luis Teixeira, fue Cosmógrafo Mayor de Portugal por lo que desde muy pequeños, tanto él como su hermano Joao aprendieron el oficio. Pero el deseo de aventura de Teixeira hizo que, siendo aun muy joven, se embarcara en un barco corsario, participando en el saqueo de varios navíos enemigos convirtiéndose de este modo en pirata. Dejadas atrás las locuras de juventud y su etapa aventurera, los hermanos Teixeira abandonaron Lisboa para dirigirse a Madrid con su licencia de cosmógrafos bajo el brazo, encontrando trabajo a las ordenes de Juan Bautista Lavanha, Cartógrafo Mayor de la Corona, a quien en 1585 Felipe II había encargado la creación de la Academia de Matemáticas de El Escorial. 

Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

La experiencia tanto en cartografía militar, como en piratería naval, hizo que Teixeira se convirtiera en un espía al servicio de la corona de España, reconociendo y midiendo fortificaciones del enemigo, y estudiando puertos o fortalezas, llegando en ocasiones a infiltrarse tras las lineas enemigas. España estaba implicada directamente en la Guerra de los treinta Años que tuvo lugar entre 1618 y 1648, y las habilidades y conocimientos de Teixeira se hicieron rápidamente poco menos que imprescindibles.

Portada del Atlas del Rey Planeta Sigue leyendo

El Real Decreto de Regalia de Aposento y las “casas a la malicia”

El origen de las “casas a la malicia” de Madrid está íntimamente relacionado con la picaresca del pueblo español, una “cualidad” que alcanzó su máximo apogeo durante los siglos XVI y XVII. Pero para comprender mejor cuales fueron los motivos que propiciaron la aparición de este tipo de viviendas, lo mejor es retroceder en el tiempo hasta los días en que Madrid aun no era la capital de España.

Casa a la Malicia en la calle del Toro con la plaza del Alamillo (La Morería)

Un poco de historia (como casi siempre)

“El Rey Católico, juzgando incapaz la habitación de la ciudad de Toledo, ejecutando el deseo que tuvo el emperador su padre de poner su Corte en la Villa de Madrid, determinó poner en Madrid su real asiento y gobierno de su monarquía”. (Luis Cabrera de Córdoba, 1559-1623)

Vista de Toledo en el siglo XVI

Hasta mayo de 1561, la capital de la nación más poderosa del mundo era la ciudad Imperial de Toledo, pero el lunes 19 de mayo de 1561, Felipe II hizo llegar al Concejo de Madrid una Cédula Real en la que se le hacía saber del inminente traslado de la Corte desde la ciudad del Tajo a Madrid, donde debería hallarse instalada al mes siguiente, a tiempo para la celebración del Consejo Real que debería celebrarse en la nueva capital. El día 21 de mayo, el monarca partió de Toledo hacia Aranjuez para inspeccionar las obras del palacio y jardines que allí se estaban construyendo y desde el Real Sitio se dirigiría directamente a Madrid, que a partir de ese momento se convertiría en la capital del España. Seis días más tarde lo haría la Reina Isabel de Valois con las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela y al día siguiente, el príncipe Don Carlos. Toledo había dejado de ser la capital de España.

Madrid en el siglo XVI - Grabado de Anton Van den Wyngaerde

Tengamos en cuenta que Madrid en el siglo XVI no era una ciudad propiamente dicha como lo eran Toledo, Barcelona, Valladolid o Sevilla, era más bien un pueblo grande y amurallado, un “poblachón manchego”, como han escrito algunos, situado en un lugar relativamente privilegiado sobre un altozano, con un río de escaso caudal a sus pies, nuestro entrañable Manzanares. El Rey, sin duda vio en Madrid, la posibilidad de crear su nueva capital partiendo prácticamente de la nada, proyectando y creando de acuerdo con los intereses de la corona. Un plan largamente premeditado, encaminado a crear una capital renacentista para el monarca más poderoso de su tiempo, Felipe II. Además Madrid se encontraba muy próxima de las principales vías de comunicación de la península, herederas directas de las antiguas calzadas romanas, que se cruzaban en esta zona de la península, comunicando Aragón con Extremadura, Levante con Castilla y Andalucía con el norte de la península y era famosa por la abundancia de sus aguas subterráneas, su calidad y las propiedades curativas y medicinales de algunos de sus manantiales, una abundancia que garantizaba el abastecimiento de la ciudad. Sigue leyendo

Tras las huellas de la Santa Inquisición. Una historia siniestra.

Fue Isabel la Católica, quien tras llegar a un acuerdo con el Papa Sixto IV, autorizó la creación del Tribunal del Santo Oficio en Castilla, la temida y siniestra Santa Inquisición. Y si buscamos, encontraremos fácilmente las huellas que dejó esta institución religiosa en Madrid, donde tendría una gran influencia durante varios siglos.

Retrato de Isabel la Católica Retrato de Sixto IV

Aunque oficialmente la fundación del Santo Oficio se fija en el año 1478 en Castilla, cuando el Papa Sixto IV promulgó la bula “Exigit sinceras devotionis affectus”, lo cierto es que la institución religiosa no estuvo preparada para actuar de una manera eficaz hasta 1480, tras conseguir los fondos necesarios tras las confiscaciones de los bienes de los primeros acusados, juzgados y condenados. Los primeros Inquisidores Generales de la Corona de Castilla, Miguel de Morillo y Juan de San Martín, no fueron nombrados hasta dos años después, el 27 de septiembre de 1480, en Medina del Campo. Por su parte, Tomás de Torquemada fue nombrado Inquisidor General de la Corona de Aragón en 1485, una medida rechazada por  las Cortes de Aragon, hasta que el asesinato del Inquisidor de Zaragoza el 13 de septiembre de 1485 convenció a los poderes civiles de la existencia de la herejía en los dominios de Fernando el Católico. Tras estos hechos, Tomás de Torquemada seria nombrado máximo responsable de la Inquisición, tanto de Castilla como de Aragón y por tanto de España. Se iniciaba así una de las páginas mas oscuras y siniestras de nuestra casi siempre conflictiva historia.

Escudo del Santo Oficio Sigue leyendo

O vendemos puentes o compramos rio. 1ª parte: los puentes históricos sobre el Manzanares

Son 33 los pasos que permiten a los madrileños, bien sea a pie, en coche o en tren, cruzar el Manzanares en su tranquilo discurrir mientras cruza de norte a sur la capital. Sin duda, muchos puentes para tan poco río. Resulta aun mas sorprendente esta cifra si la comparamos con ciudades como Londres, París, Budapest, Nueva York, Tokio o El Cairo, por citar algunas ciudades con ríos de verdad. Porque no nos engañemos, nuestro entrañable Manzanares es un río de andar por casa, casi de juguete, como de maqueta ferroviaria. Un aprendiz de río, del que se llego a decir que era navegable a caballo. De modo que, sinceramente, no creo estar exagerando cuando digo que, o vendemos puentes o compramos río.

“Duélete de esa puente, Manzanares/mira que dice por ahí la gente/que no eres río para media puente/y que ella es puente para muchos mares./Hoy, arrogante, te ha brotado a pares/húmedas crestas tu soberbia frente,/y ayer me dijo humilde tu corriente/que eran en marzo los caniculares” (Luis de Góngora)De todos ellos, hoy me voy a centrar en los puentes históricos, dejando para mas adelante los de nueva construcción, los creados para el proyecto Madrid Río.

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Fantasmas en el museo. La siniestra y fantasmal herencia del Hospital de San Carlos.

Dos edificios históricos de la capital se convirtieron  en noticia destacada en los principales medios de comunicación, tanto locales como nacionales, a causa de ciertas apariciones fantasmales y fenómenos extraños e inexplicables, en la decada de los 90 del siglo pasado. Uno de ellos es el Palacio de Linares, y el fantasma de Raimundita, tema sobre el que ya he escrito en una entrada anterior, el otro, el edificio del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, antiguo Hospital General de San Carlos. Dos edificios, donde tuvieron lugar extraños fenómenos, que a día de hoy, aun no han sido explicados. Comencemos.

Lugar: Madrid. Fecha: Última década del siglo pasado.

Real Cédula de fundación del Colegio de Cirugía de San Carlos (1780) Fachada lateral y secciones del Hospital General  de San Carlos

El edificio que en la actualidad ocupa el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, fue desde el siglo XVI el Hospital de San Carlos, gracias al rey Felipe II, quien, en el siglo XVI, centralizó en este lugar todos los hospitales que estaban dispersos en la Corte. En el siglo XVIII, ya anticuado y obsoleto, fue derribado por orden del rey Carlos III para edificar en el solar resultante un nuevo hospital. Finalmente, el 24 de febrero de 1780, el monarca, rubricó la ordenanza definitiva de creación del Colegio de Cirugía de Madrid, que fue inaugurado oficialmente el 1 de octubre de ese mismo año por su primer director, el doctor Antonio Gimbernat. En 1788 se pararon las obras tras el fallecimiento de Carlos III y el edificio fue ocupado para asumir la función de hospital, aunque lo edificado hasta ese momento fuera únicamente la tercera parte del proyecto de Francesco Sabatini y José de Hermosilla.

Hospital San Carlos 1

El nuevo edificio estuvo en funcionamiento hasta el año 1965 y sus inmensas dependencias fueron testigo de epidemias, que sembraron de muertos la ciudad, lugar de enterramientos y morgue.

 Hospital San Carlos 2

Durante la Guerra Civil fue hospital de sangre de ambos bandos y en sus sótanos se torturaba a aquellos que se oponían a la II Republica, especialmente miembros del clero, siendo asaltado por milicianos, que llegaron a fusilar en el mismo patio a las monjas que no lograron huir y a heridos del otro bando (ya hablaremos en otro momento de la Memoria Histórica). Un edificio, sin duda, siniestro, sórdido y cargado de energía negativa a causa de los hechos que en él se sucedieron a lo largo de sus cuatro siglos de historia. Un edificio terrorífico, en el que se afirmaba que tenían lugar apariciones fantasmales y hechos inexplicables, del que ya a finales del siglo XIX, La Ilustración Española y Americana, decía en sus páginas:

“Los enfermos se asoman por las ventanas del Hospital cuando atardece, para tomar el sol, el aire, y descubren sus rostros amarillentos, algunos casi moribundos. Rostros empalidecidos por la enfermedad o quien sabe si por el sufrimiento, hondo sufrimiento, de pernoctar en un edificio donde suelen ocurrir cosas extrañas nunca explicables, apariciones, ruidos y sombras fantasmales. Es la queja de los propios enfermos”

Atocha 11

Desde su clausura definitiva en 1965, el Hospital de San Carlos, quedó abandonado a su suerte, se fue deteriorando lentamente, ofreciendo a los madrileños y a los visitantes que entraban en la capital por la estación de Atocha un aspecto ruinoso y aun más siniestro, si cabe. Fue tal el grado de deterioro al que se dejo llegar el inmenso edificio, que se planteó la idea de demolerlo, pero, finalmente, un Real Decreto de 1977, lo declaró Monumento Histórico-Artístico, y con el decreto llego la salvación.

Museo Reina Sofía - Entrada

Con las obras de rehabilitación y remodelación para convertirlo en uno de los museos más importantes de Madrid, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en 1980, comenzaron a aparecer  cientos de esqueletos humanos ocultos entre sus muros desde hacia cientos de años. Y aquí comienzan de nuevo las leyendas, pues hay quien afirme que entre los restos, aparecieron los cuerpos momificados de tres monjas que murieron asesinadas y que, continúa la leyenda, todavía siguen enterradas entre los muros del museo. Nuevos rumores comenzaron a circular por Madrid en los años 90, con ascensores que subían y bajaban solos, luces que se encendían y apagaban sin motivo o alarmas que se accionaban sin causa aparente.

Museo Reina Sofía - Ascensor exterior

Los medios de comunicación escribieron y hablaron largo y tendido, afirmando que los vigilantes de seguridad habían sido testigos de todos estos hechos extraños y la leyenda continuo creciendo con una nueva aparición: una silueta vestida de negro, como una monja,  que recorría por la noche los pasillos del edificio. La sugestión y la histeria colectiva hicieron el resto, de modo que, algunos empleados del museo pidieron la baja, especialmente aquellos que tenían el turno noche.

La situación era insostenible, ya no había quien la parara. ¿O sí?

Grupo Hepta

En 1992, se decidió contratar los servicios de un equipo de estudiosos de los fenómenos paranormales, el Grupo Hepta, del padre Pilón, que no llegaron a ninguna conclusión medianamente sensata o racional, y en 1995, el mismo grupo de investigadores, tras una sesión de ouija, afirmaron haber podido identificar varias de las extrañas presencias: Malou, una judía, que “desea tan solo dar gloria a dios”, Aldonza de los Angeles, que aseguraba haber sido priora de la comunidad de religiosas del hospital hacia 1550, que busca a una joven novicia desaparecida sin dejar rastro, un demente furioso, Ataulfo, paciente del hospital, que confiesa el asesinato de cinco personas y Livinio, un médico que durante la guerra civil estuvo en el Hospital atendiendo a los enfermos, que falleció allí mismo, que afirmaba que

“El hospital estaba concurrido por entidades que, como él, se encuentran atrapadas en nuestro plano”

Museo Reina Sofía

Fue tal el cumulo de explicaciones absurdas y sin sentido que se dijeron en el informe, “como resultado de la investigación, llegamos a la conclusión de que el edificio tenía una impregnación antigua, debida a la intensidad emocional de las vivencias correspondientes a la función que, como hospital, había desempeñado el edificio durante muchos años”, que la opinión pública y los medios de comunicación, perdieron rápidamente el interés por las apariciones y los fantasmas del Reina Sofía, así que a día de hoy, todo sigue sin aclarar, y no se ha vuelto a oír hablar de nuevos fenómenos extraños, apariciones de fantasmas, ruidos, gritos o lamentos.

Vista Aerea - Paseo de Las Delicias

Todo se ha quedado ahí, en una más de las leyendas de fantasmas, fenómenos extraños y apariciones, y no son pocas, que salpican la geografía madrileña.

Tras las Huellas de Mariano Benlliure.

Un breve apunte biográfico.

Benlliure hacia 1902

Mariano Benlliure nació en el barrio del Carmen de Valencia, el 8 de septiembre de 1862, en el seno de una familia de gran tradición artística. Su padre, Juan Antonio Benlliure Tomás realizaba trabajos de decoración de viviendas dibujando falsas perspectivas, jarrones, guirnaldas…, una tipo pintura decorativa muy de moda en la época, y sus hermanos Juan Antonio y José Benlliure, alcanzaron cierto éxito como pintores. 

Mariano Benlliure en el estudio de su hermano José

Artista precoz, con tan solo los trece años participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1876 presentando un grupo escultórico de cera llamado La cogida de un picador. Sin embargo, en aquella época estaba dedicado principalmente a la pintura que siguió cultivando tras trasladarse a París junto a su maestro Domingo Marqués. En 1879 viajó a Roma, donde, fascinado por Miguel Ángel, abandonó los pinceles para dedicarse de forma exclusiva a la escultura.

Accidenti! Jose de Ribera

En la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid de 1884, Benlliure obtuvo la segunda medalla por Accidenti!, una preciosa y entrañable escultura de un monaguillo que se quema con el incensario, tras declararse desierto el primer premio. Un galardón que daría el impulso definitivo a su carrera. En 1887 se establece en Madrid, donde, en la Exposición Nacional de dicho año, obtuvo primera medalla por la estatua del pintor Ribera. Su nombre y su estilo, de un naturalismo detallista y minucioso, un impresionismo espontáneo, de modelado nervioso, se hacen rápidamente famosos, hasta el punto de que el rey D. Alfonso XIII le encargó numerosos e importantes trabajos para la Casa Real.

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 Benlliure con D. Alfonso XIII Dª Victoria Eugenia con los Hnos. Benlliure

En 1895 obtuvo la medalla de honor por la escultura del poeta Trueba, instalada en Bilbao, ciudad para la que también hizo la estatua de su fundador, don Diego López V de Haro. Es reseñable Fue Director de la Academia de España en Roma, Director General de Bellas Artes y Director del Museo de Arte Moderno de Madrid, así como miembro de diversas Academias de Bellas Artes en Madrid, Valencia, Zaragoza, Málaga, San Lucas de Roma, Milán, Carrara y París, y recibió innumerables condecoraciones como la Legión de Honor francesa, Comendador de la Orden de la Corona italiana o la Gran Cruz de Alfonso X de España. Falleció el 9 de noviembre de 1947 en Madrid, siendo sus restos trasladados hasta Valencia con todos los honores para ser enterrado junto a sus padres en el cementerio del Cabanyal.

   ABC Benlliure 1 Tumba Mariano Benlliure ABC Benlliure 2 Sigue leyendo

Los mentideros de la Villa y Corte de Madrid.

Discutir, hablar, conversar, intercambiar opiniones, incluso contratar los servicios de asesinos a sueldo y soldados de fortuna, dispuestos a realizar el trabajo sucio de los personajes importantes. Todo esto era posible en los mentideros, que fueron uno de los lugares de encuentro preferidos por los ciudadanos de Madrid. Estamos en el Siglo de Oro y los madrileños tenían muchas ganas de hablar y muchas cosas que decir, comentar y criticar. Abundaban los intelectuales, pero la gente del pueblo, de las clases bajas, también quería participar en la vida social de la ciudad. Estos mentideros tenían mucha influencia en la vida cotidiana de las gentes de la villa del Madrid de los Austrias, siendo muy populares en esta época de la historia de España.  En Madrid eran tres: las Gradas de San Felipe, el Mentidero de Representantes y  las Losas de Palacio, y según se tratara de uno u otro, las especulaciones, los rumores y los cotilléos iban encaminados en una u otra dirección. Los mentideros eran pues, lugares de encuentro para querer saber, donde se mezclaba un público muy heterogéneo y distinto entre sí y donde se intercambiaba todo tipo de información.

Las Gradas de San Felipe

San felipe el real Mentidero de San Felipe 3

Este mentidero, sin duda el más importante de los existentes en la capital de España, estaba situado en el Convento de San Felipe el Real, al principio de la Calle Mayor. Además de centro de información, las gradas de San Felipe eran también el principal lugar de encuentro de los soldados de los Tercios de Flandes ya que aquí eran reclutados para, posteriormente, partir hacia los Países Bajos. El Convento de San Felipe el Real fue fundado en Madrid en 1546 a pesar de la oposición del Ayuntamiento, que no quería otra institución mendicante en la ciudad. Sin embargo, la mediación de Felipe II, por aquel entonces todavía príncipe, permitió que se instalara en la confluencia de la calle Mayor y la Puerta del Sol.

A pesar de su indudable valor arquitectónico, San Felipe el Real debe su fama a su lonja y su mercado, cuyos puestos se situaban en los huecos abiertos en su zona inferior y, sobre todo, por ser el principal Mentidero de la Villa. En los mentideros se fraguaban los principales rumores de la Corte. En ellos los madrileños se reunían para conversar e intercambiar informaciones de todo tipo. En los graderíos de las escaleras de acceso a la iglesia, se intercambiaban noticias, rumores, calumnias, inventos, secretos y opiniones, que no siempre eran ciertos.

Gradas de San Felipe

La calle Mayor era paso obligado en aquel Madrid del Siglo de Oro, y rápidamente San Felipe, y por ende la Puerta del Sol, se convirtió en el principal lugar de encuentro de la Villa de Madrid.

Arturo Pérez Reverte lo describe así en El Capitán Alatriste:

“Cualquier noticia, rumor o embuste allí lanzado, rodaba como una bola hasta multiplicarse por mil, y nada escapaba a las lenguas que de todo conocían, vistiendo de limpio desde el Rey al último villano… Discutíanse en sus corrillos los asuntos de Flandes, Italia, las Indias con la gravedad de un Consejo de Castilla, repetíanse chistes y epigramas, se cubría de fango la honra de las damas, las actrices y los maridos cornudos, se dedicaban pullas sangrientas al conde de Olivares, narrábanse en voz baja las aventuras galantes del Rey…Era, en fin, lugar amenísimo y chispeante, fuente de ingenio, novedad y maledicencia.” Sigue leyendo