Lucifer está empadronado en Madrid.

Que Lucifer siente una especial debilidad por Madrid es algo mas que evidente, como vais a poder comprobar a continuación. Han sido numerosas las visitas que el Principe de las Tinieblas ha hecho a la Villa y Corte a lo largo de su historia y para ello se ha servido de los medios mas variados, al fin y al cabo su poder es inmenso, por no decir infinito.

Celebración de un aquelarre

Comenzó paseándose por Castilla, donde las hechiceras de la primera mitad del siglo XVI invocaban al Diablo Cojuelo. Y como Madrid, desde que Alfonso VI la reconquistara en el siglo XI, siempre formó parte del Reino de Castilla, seguro que en alguna de aquellas giras por tierras castellanas se dejaría caer por aquí, aunque no haya constancia de ello. De modo que podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que fue entonces cuando nació el idilio entre Lucifer y la capital de España.

“Estos cinco dedos pongo en este muro, cinco demonios conjuro: a Barrabás, a Satanás, a Lucifer, a Belcebú, al Diablo Cojuelo que es buen mensajero, que me traiga a Fulano luego a mi querer y a mi mandar”

“Señor de la calle, señor de la calle, señor compadre, señor cojuelo, que hagáis a ______ que se abrace solamente a mí y que me quiera y que me ame, y que si es verdad que me ha de querer, que ladre como perro, que rebuzne como asno y que cante como gallo”

Convento de San Plácido

En 1625, reinando en España Felipe IV, el Diablo hizo una visita a las monjas del convento de San Placido, situado en el 9 de la calle de San Roque, en el corazón del actual barrio de Malasaña. (Ver la entrada titulada “El convento de San Plácido, su iglesia y los escandalosos sucesos que entre sus muros acontecieron”, publicada en julio de 2014).

El Diablo Cojuelo

En 1641 el escritor Luis Vélez de Guevara fue el instrumento utilizado por Satanas para visitar Madrid. La obra: El Diablo Cojuelo, que narraba las andanzas de nuestro diabólico protagonista junto al personaje del hidalgo estudiante Don Cleofás Leandro Pérez Zambullo, que huye de la justicia por una cuestión de faldas, refugiandose por casualidad en el desván de un astrólogo que tiene encerrado a un diablo en una botella. El diablo le suplica que le libere y Cleofás accede. A cambio, el que se presenta como Diablo Cojuelo lleva al hidalgo a un mágico viaje en el que desde las alturas ve el interior de las casas de Madrid como si las hubieran despojado de sus tejados, dejando ver los vicios e hipocresías del Madrid de los Austrias.

Palacio Real 5

Durante las obras de construcción del Palacio Real, iniciadas en 1738, tras el incendio que destruyo por completo el Real Alcazar, afirman las crónicas de la época que, Satanás se apareció a los obreros que allí trabajaban. (Ver la entrada titulada “El Palacio Real de Madrid. Historia, leyendas y secretos de un noble edificio”, publicada en junio de 2014).

Vista de la Real Casa de Correos en la Puerta del Sol en el siglo XIX Sigue leyendo

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El Real Decreto de Regalia de Aposento y las “casas a la malicia”

El origen de las “casas a la malicia” de Madrid está íntimamente relacionado con la picaresca del pueblo español, una “cualidad” que alcanzó su máximo apogeo durante los siglos XVI y XVII. Pero para comprender mejor cuales fueron los motivos que propiciaron la aparición de este tipo de viviendas, lo mejor es retroceder en el tiempo hasta los días en que Madrid aun no era la capital de España.

Casa a la Malicia en la calle del Toro con la plaza del Alamillo (La Morería)

Un poco de historia (como casi siempre)

“El Rey Católico, juzgando incapaz la habitación de la ciudad de Toledo, ejecutando el deseo que tuvo el emperador su padre de poner su Corte en la Villa de Madrid, determinó poner en Madrid su real asiento y gobierno de su monarquía”. (Luis Cabrera de Córdoba, 1559-1623)

Vista de Toledo en el siglo XVI

Hasta mayo de 1561, la capital de la nación más poderosa del mundo era la ciudad Imperial de Toledo, pero el lunes 19 de mayo de 1561, Felipe II hizo llegar al Concejo de Madrid una Cédula Real en la que se le hacía saber del inminente traslado de la Corte desde la ciudad del Tajo a Madrid, donde debería hallarse instalada al mes siguiente, a tiempo para la celebración del Consejo Real que debería celebrarse en la nueva capital. El día 21 de mayo, el monarca partió de Toledo hacia Aranjuez para inspeccionar las obras del palacio y jardines que allí se estaban construyendo y desde el Real Sitio se dirigiría directamente a Madrid, que a partir de ese momento se convertiría en la capital del España. Seis días más tarde lo haría la Reina Isabel de Valois con las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela y al día siguiente, el príncipe Don Carlos. Toledo había dejado de ser la capital de España.

Madrid en el siglo XVI - Grabado de Anton Van den Wyngaerde

Tengamos en cuenta que Madrid en el siglo XVI no era una ciudad propiamente dicha como lo eran Toledo, Barcelona, Valladolid o Sevilla, era más bien un pueblo grande y amurallado, un “poblachón manchego”, como han escrito algunos, situado en un lugar relativamente privilegiado sobre un altozano, con un río de escaso caudal a sus pies, nuestro entrañable Manzanares. El Rey, sin duda vio en Madrid, la posibilidad de crear su nueva capital partiendo prácticamente de la nada, proyectando y creando de acuerdo con los intereses de la corona. Un plan largamente premeditado, encaminado a crear una capital renacentista para el monarca más poderoso de su tiempo, Felipe II. Además Madrid se encontraba muy próxima de las principales vías de comunicación de la península, herederas directas de las antiguas calzadas romanas, que se cruzaban en esta zona de la península, comunicando Aragón con Extremadura, Levante con Castilla y Andalucía con el norte de la península y era famosa por la abundancia de sus aguas subterráneas, su calidad y las propiedades curativas y medicinales de algunos de sus manantiales, una abundancia que garantizaba el abastecimiento de la ciudad. Sigue leyendo

El Madrid medieval: el barrio de la Morería.

Pasear por el barrio de la Morería supone recorrer las calles donde inicialmente vivieron los mozárabes y posteriormente, tras la reconquista de Mayrit por Alfonso VI en 1083, los mudéjares. Conviene aclarar que los mozárabes eran aquellos que siendo cristianos vivían en territorios ocupados por el Islam, mientras los mudéjares eran aquellos musulmanes que decidían permanecer en las ciudades reconquistadas para la cristiandad.

La Latina (80)

Barrio de la Morería, / patinado de poesía y ungido de tradición; / con sus casucas judaicas, / con sus leyendas arcaicas / y su honda desolación. / Rinconcito madrileño, / que yace en profundo sueño / de los siglos a través; / en cuya paz solitaria/ cantaba la legendaria / campana de San Andrés”

(Emilio Carrere – Diario Madrid, 1944)

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El Palacio Real de Madrid. Historia, secretos y leyendas de un noble edificio

El Palacio Real de Madrid es la residencia oficial de Su Majestad el Rey de España, pese a que ni el Rey, ni ningún miembro de la Familia Real, tengan en él su residencia habitual.  Actualmente es utilizado en los actos oficiales y en la celebración de las ceremonias de Estado.

Alcazar

Un poco de historia

Los orígenes del Palacio Real de Madrid o Palacio de Oriente, se remontan al siglo IX, en plena dominación musulmana de la Península Ibérica, cuando el emir Mohamed I edificó una alcazaba, para defender Toledo del avance de los cristianos, en el lugar donde hoy día vemos esta noble construcción. Una fortaleza defensiva que, tras la reconquista de Mayrit, por el rey Alfonso VI en el año 1083, sería utilizada por los reyes de Castilla, sobre la que años más tarde, en el siglo XVI, se construyó el Real Alcázar, que resultaría destruido por un pavoroso incendio ocurrido en la Nochebuena de 1734.

Felipe V - Miguel Jacinto Meléndez - Óleo sobre lienzo

Felipe V, el primer rey de la nueva dinastía de los Borbones, fue el impulsor de las obras de construcción del nuevo palacio, que debería ser el asombro y envidia de las demás cortes europeas. El nuevo monarca quiso que el palacio, ocupase el mismo lugar que el Alcázar destruido, encargando al arquitecto, el italiano Felipe Juvara, que toda la construcción se realizara en piedra (blanca de la localidad madrileña de Colmenar y berroqueña gris de la sierra de Guadarrama) y ladrillo, con el objeto de que ningún incendio pudiera provocar una nueva tragedia. Tras el fallecimiento de Juvara, serían su discípulo Juan Bautista Sachetti, quien se encargaría de finalizar los planos definitivos para la construcción del Palacio de Oriente. Posteriormente otros arquitectos de la talla de Ventura Rodríguez (la Capilla Real) o Francesco Sabatini (la escalera principal), también participarían en la realización de tan magna obra.

Plaza de Oriente (25)

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Tras las huellas de San Isidro Labrador.

A punto de celebrar, como cada 15 de mayo, la festividad de San Isidro Labrador, Santo Patrón de la Villa y Corte de Madrid, me parece oportuno proponeros un recorrido por su vida, obra y milagros, a través de aquellos lugares madrileños con él relacionados. ¿Os animáis?

Un breve apunte biográfico.

Libro1 Libro Diacono Juan Gozos a San Isidro Labrador

Isidro de Merlo y Quintana nació en Madrid en el año 1082, en el seno de una familia humilde, en una casa situada en el lugar en el que en la actualidad se encuentra la calle de las Aguas. Tras quedar huérfano a muy temprana edad, se procuró el sustento con diversos trabajos hasta que finalmente se empleó como labrador. Cuando el emir almoravide, Alí ibn Yusuf, atacó Madrid en 1110, el joven Isidro, como otros muchos madrileños, se trasladó en busca de seguridad a Torrelaguna, donde continuó trabajando en el campo. Sería aquí, donde conocería a la que poco después se convertiría en su esposa, una joven llamada María, natural de Uceda, cuya dote matrimonial consistía en unas tierras de labranza en su pueblo natal, lo que hizo que los jóvenes esposos se trasladaran. Fruto de este matrimonio tuvieron un hijo al que pusieron de nombre Illán. Pasados unos años, la familia regresó a Madrid donde Isidro comenzó a trabajar en las tierras de la familia Vargas. Isidro se levantaba de madrugada y nunca empezaba su jornada de trabajo sin haber asistido antes a la Santa Misa. Sus compañeros lo acusaron ante el patrón de llegar tarde al trabajo y cuando Iván de Vargas fue a comprobar si tal acusación era cierta, contemplo asombrado que, si bien era cierto, que Isidro llegaba más tarde que los demás, mientras Isidro oía misa, un ángel guiaba sus bueyes que araban como si el propio Isidro los estuviera dirigiendo.

San Isidro Labrador

En el año 1130, sintiendo que su muerte estaba cercana, Isidro hizo humilde confesión de sus pecados y tras aconsejar a sus familiares y amigos que vivieran en el amor a Dios y la caridad con el prójimo, murió cristianamente. A los 43 años de haber sido sepultado, en 1163 sacaron del sepulcro su cadáver que, milagrosamente se halló incorrupto, algo que los devotos madrileños consideraron como un milagro. Siglos más tarde el rey Felipe III se hallaba gravísimamente enfermo, a su regreso de Lisboa, en Casarrubios del Monte (Toledo), hasta que le fue llevado el cuerpo de San Isidro a sus estancias, y en ese preciso momento, el monarca sanó milagrosamente. Tras este prodigio, el rey intercedió ante el Sumo Pontífice para que declarara santo al humilde labrador, y por este y otros muchos milagros, el Papa Gregorio XV lo canonizó el 12 de marzo de 1622 junto con Santa Teresa de Jesús, San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier y San Felipe Neri.

Y ahora, tras este breve apunte biográfico de nuestro Santo Patrón, comencemos nuestro recorrido por Villa de Madrid, siguiendo sus huellas.

Recorreremos el Madrid medieval, con los restos de las antiguas murallas, las iglesias mudéjares, la sorprendente Capilla del Obispo, de estilo gótico-renacentista, la torre mudéjar de la iglesia de San Pedro el Viejo, la Capilla de la Cuadra de San Isidro y la Capilla de San Isidro en la iglesia de San Andrés. Pero también nos acercaremos hasta la Ermita de San Isidro, cruzando el Manzanares, el Museo de San Isidro, donde se encuentra el Pozo del Milagro, la casa de Iván de Vargas, para finalizar en la Colegiata de San Isidro, donde reposan sus restos mortales y los de su esposa, Santa María de la Cabeza. Sigue leyendo

¿Sabíais que el oso que aparece en el escudo de la ciudad de Madrid, es en realidad una osa que representa la constelación de la Osa Menor?

El Ayuntamiento de la Villa dice que no hay constancia histórica del genero del plantígrado y por su parte, el ex director general de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento, Juan José Echeverría, asegura que la primera aparición del oso u osa asociada con el concejo de Madrid de la que se tiene constancia, es un “oso pasante” hacia el lado izquierdo, en el siglo XIII.

El oso y el madroño

 El origen parece estar en un pleito iniciado en 1202 con el monasterio de Santa Leocadia por unos terrenos en Toledo, finalizado el cual tras 20 años, se determina que las parcelas sean para el monasterio y los árboles para el concejo de Madrid, por lo que, para que el acuerdo quedara bien sellado y para memoria de todos se acordó que el escudo de la villa llevaría el oso con el añadido de un árbol, y el escudo del cabildo llevaría el mismo animal paciendo en unos pastos. Se modeló de nuevo el escudo al que se le añadió además del árbol una orla azul y sobre ella las siete estrellas de ocho puntas (tres a los lados y una abajo) que antes estaban sobre el lomo del animal. El oso, estaría apoyado con sus patas delanteras en el árbol al para indicar la posesión del mismo en vez de estar pastando en los terrenos. Añade Juan José Echeverría que a principios del Siglo XVI aparecen en el escudo siete estrellas por los siete castillos que rodeaban Madrid o por las siete estrellas de la Osa Mayor. De ahí nace lo de la osa, pero no hay una certeza histórica.

De plata, una osa, de sable apoyada en un madroño de sinople o natural frutado de gules. Bordura de azur cargada de siete estrellas de plataAl timbre, corona real abierta.

Escudo de Madrid en la fuente de la Alcachofa del Retiro

Las estrellas y la osa del escudo de Madrid tienen su origen en las siete estrellas de la constelación de la Osa Menor. Así nos cuenta Juan López de Hoyos, el ilustre preceptor de Cervantes, en su “Declaración de las Armas de Madrid”:

“Tienen las armas de por orla siete estrellas en campo azul, por las que vemos junto al Norte, que llamamos en griego Bootes, y en nuestro castellano, por atajar cosas y fábulas, llaman el Carro, las cuales andan junto a la Ursa, y por ser las armas de Madrid osa, tomó las mismas estrellas que junto a la Ursa, como hemos dicho, andan, por razón de que como en tiempo de don Alfonso VI viniendo a ganar este reino de Toledo, el primer pueblo que ganaron fue Madrid, y para denotar que así como aquellas siete estrellas que andan alrededor del Norte son indicio de la revolución y del gobierno de las orbes celestiales, así Madrid como alcázar y casa real y primeramente ganado, había de ser pueblo de donde los hombres conociesen el gobierno que por la asistencia de los reyes y señores de estos reinos de Madrid había de salir, y también porque este nombre Carpetano, como abajo declaramos, quiere decir Carro, por eso tomó las siete estrellas que en el cielo llamamos Carro”

Escudo de Madrid en la fachada del Palacio Real

Las crónicas hablan de que en el año 1211, el rey Alfonso VIII, rey de Castilla preparó en Madrid una expedición contra la taifa de Murcia. Las huestes del Concejo madrileño ostentaban como enseña el oso prieto en campo de plata. Al año siguiente, en 1212, tuvo lugar la batalla de Las navas de Tolosa. El Concejo de Madrid llevó la vanguardia a las órdenes de Diego López de Haro, señor de Vizcaya. También en esta ocasión ondeó al viento igual enseña. Antonio Álvarez y Baena afirma en su “Compendio histórico de las grandezas de España” del año 1786:

“En el año 1212 no usaba Madrid otras Armas que un Oso. Este tenía dentro de su cuerpo las siete Estrellas, como se comprueba del escudo que todavía ostenta el Ilustre Cabildo Eclesiástico” Sigue leyendo