La Puerta de Alcalá. La obra maestra de un gran arquitecto.

No es Madrid ciudad de grandes monumentos, nuestra querida villa no anda precisamente sobrada en lo que a ello se refiere. Sin embargo, entre todos los que son, hay uno que destaca no solo por su elegancia y belleza, sino también por haberse convertido, junto a la vecina fuente de Cibeles, en  el símbolo de toda una ciudad. Se trata, como no podía ser de otra manera, de nuestra muy querida y entrañable Puerta de Alcalá.

La Puerta de Alcalá (Foto Victoría Cuesta)

Cuando Carlos III llegó a Madrid procedente de Nápoles en 1760, tras renunciar al trono de aquel reino italiano para convertirse en Rey de las Españas, entró a la capital a través del arco triunfal que había sido construido, mas de un siglo atrás, para dar un digno recibimiento a Margarita de Austria, esposa de Felipe III. Sin embargo, dicho arco, había sido construido a toda prisa, por lo que su aspecto dejaba mucho que desear tanto en apariencia como en calidad. Sin duda un acceso a Madrid desde el Este, mas propio de un villorrio que de la capital de España. Ciertamente, Carlos III no se encontró con una gran ciudad, sino mas bien con un villorrio mal construido y peor urbanizado, sucio y empobrecido. Un Madrid, con demasiadas iglesias y conventos, pero con muy escasos monumentos o edificios medianamente interesantes desde el punto de vista artístico.

Carlos III conel habito de su orden (Palacio Real de Aranjuez)

El Rey tenía ante si un gran reto: transformar Madrid, hasta conseguir que fuera una capital digna de España, comparable a otras grandes ciudades europeas. Tras años 29 años de reinado, lo consiguió, aunque solo a medias.

Las otras Puertas de Alcalá, antes de la llegada a Madrid de Carlos III.

Hasta la entrada en Madrid de Carlos III a mediados del siglo XVIII, existieron al menos otras dos puertas llamadas de Alcalá, si bien su ubicación no se correspondía exactamente con la actual. Su importancia como entrada a Madrid desde el Este fue siempre notable, ya que desde allí, enfilando la calle de Alcalá se accedía a la Puerta del Sol, cuya puerta ya había desparecido, y desde allí, siguiendo la calle Mayor, entonces calle de las Platerías, se llegaba al Alcázar de los Austrias.

La primera de las referencias data de 1580, durante la epidemia de peste que sufrió la capital. Estaba la puerta por aquel entonces, situada en el cruce de Alcalá con Barquillo y recibía el nombre de Puerta de la Peste de la calle de Alcalá. En 1599, esta puerta desaparecería, para dar paso, unos metros mas cerca de la actual, concretamente a la altura de la calle Alfonso XI, a la puerta que debería servir para celebrar la entrada en Madrid de Margarita de Austria. Esta nueva Puerta de Alcalá fue obra de Patricio Cajés, quien se encontraba al frente de las arquitecturas efímeras utilizadas en las distintas celebraciones reales.

La Puerta de Alcalá en  la Topographia de la Villa descrita por Don Pedro Texeira. Año 1656

La puerta tenia tres partes bien diferenciadas con un arco central y dos vanos laterales. Toda ella fue construida en ladrillo, a excepción de los pedestales y pilastras, para los que se empleó piedra. Era tan modesta esta puerta que la fachada que daba al exterior de la ciudad era la única que aparecía decorada (la Reina solo habría de ver esta fachada), con obras realizadas en yeso por Juan de pobres y Alonso López Maldonado, que se deterioraron rápidamente, mientras que la fachada interior apenas presentaba ningún elemento decorativo. La decoración estaba formada por las armas reales y de la Villa, con dos figuras representando a Manto y a su hijo Ocno, los fundadores de la ciudad de Madrid según la mitología.

La calle de Alcalá hacia 1750 (Antonio Joli)

En 1636, la Puerta de Alcalá es objeto de una profunda remodelación al derribarse parte de la misma para pasar a ser un puerta con un único arco de apariencia mucho mas pobre que la anterior. Una actuación, consecuencia de las obras realizadas en el Palacio del Buen retiro, que tenía una de sus fachadas pegada al extremo sur de la puerta, mientras el otro estaba encajado entre los muros del pósito construido en 1667, algo mas arriba del actual Palacio de Linares. Teodoro de Ardemans, Arquitecto Mayor de la Villa, sería el encargado de llevar a cabo estas obras, que no se finalizarían hasta1692.

La vieja puerta fue derribada en 1770 al ampliarse la calle de Alcalá, denominada entonces Camino Real de Aragón y Cataluña, para dar paso poco después, a la que todos los madrileños, y los que nos visitan, podemos contemplar en la actualidad, la genial obra de Sabatini

Francesco de Sabatini. El arquitecto favorito de Carlos III.

Sabatini siempre gozo del favor real, y tras su muerte, sería el español Juan de Villanueva quien le sucedería, poniendo de este modo fin a la larga serie de arquitectos extranjeros al servicio de la corte.

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Madrid pintado. De Jusepe Leonardo a Antonio López.

15 imágenes de Madrid de la mano de 15 grandes pintores.

La Villa y Corte de Madrid nunca ha destacado por su monumentalidad o por un espectacular trazado urbano, a diferencia de otras grandes ciudades europeas como París, Roma, Londres, Praga o Berlín, sin olvidar otras ciudades como Barcelona, Estambul, Lisboa, Florencia o Venecia. Puede que esta sea la principal razón, por la que Madrid nunca ha sido retratada en la misma medida que las ciudades antes citadas. Sin embargo, y a pesar de esta escasez, desde que Felipe II decidiera convertir a Madrid en la capital de las Españas, han sido varios los pintores que han querido reflejar en sus obras algunos de los aspectos mas representativos de Madrid. Y de estos cuadros trata la entrada que hoy os propongo.

¿Por qué 15? ¿Por qué no 10 o 20 o 50? La explicación es muy sencilla y a la vez muy subjetiva y personal: el número 15 siempre ha sido “la niña bonita”, y eso es Madrid para mi, y espero que también para muchos de vosotros, una niña bonita, la niña de mis ojos, a veces rebelde y caprichosa, incomoda y molesta, a veces traviesa, siempre cambiante, siempre en obras, a medio crecer, a medio formar, pero, sin ninguna duda, siempre arrebatadoramente atractiva y cautivadora. Desde Jusepe Leonardo y su “Vista del Palacio y Jardines del Buen Retiro”, pintado hacia 1638, hasta Antonio López y su “Madrid desde Torres Blancas”, pintado entre 1976 y 1982, pasando por Goya, Sorolla, Gutierrez Solana o Bayeu, entre otros grandes, hoy os propongo un recorrido por los edificios, los monumentos, los parques, las fiestas y los lugares mas representativos de la capital de España, tal y como los vieron estos genios de la pintura a lo largo de mas de tres siglos. ¿Os apetece acompañarme?

1 Jusepe Leonardo -Vista del Palacio y Jardines del Buen Retiro (1637-1638)

VISTA DEL PALACIO Y JARDINES DEL BUEN RETIRO – JUSEPE LEONARDO (h. 1837)

2 Francisco Rizi -Auto de Fe en la Plaza mayor de Madrid (1683)

AUTO DE FE EN LA PLAZA MAYOR DE MADRID – FRANCISCO RIZI (1683)

3 Lorenzo_quiros-calle_platerias

ORNATOS DE LA CALLE DE LAS PLATERÍAS CON MOTIVO DE LA ENTRADA EN MADRID DE CARLOS III – LORENZO DE QUIRÓS (1759)

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TOROS EN CARABANCHEL ALTO – RAMÓN BAYEU (1777)

6 La_pradera_de_San_Isidro_de_Goya

LA PRADERA DE SAN ISIDRO – FRANCISCO DE GOYA (1788) Sigue leyendo

O vendemos puentes o compramos rio. 2ª parte: los nuevos puentes de Madrid Rio

La recuperación del Manzanares con sus nuevos espacios verdes ha conseguido devolver las riberas de nuestro entrañable río a los ciudadanos, terminando de paso, con el muro divisorio entre los distritos de Centro y Arganzuela y los de La Latina, Carabanchel y Usera, que la M-30 y el Manzanares habían supuesto para estos distritos, pese a su escasa anchura, hasta la construcción de Madrid Rio y el soterramiento de esa gran cicatriz en el rostro de Madrid que era la M-30.

Matadero ntes y después de Madrid Rio

“Ha un tiempo cercano, en el que en el lugar donde nos encontramos estaba invadido por un tráfico que alcanzaba los 200.000 vehículos diarios, que generaban una alta contaminación acústica y ambiental, y que aislaban a los ciudadanos de su querido Manzanares”. (Alberto Ruiz-Gallardón, Alcalde de Madrid entre 2003 y 2011)

Panorámica de Madrid Rio

Ningún madrileño que viva en la zona o simplemente decida pasear por las orillas del Manzanares, tendrá que recorrer mas de 300 metros para encontrar un paso por donde cruzar el río, gracias a los 33 puentes y pasarelas existentes a su paso por la ciudad de Madrid. Excepto una pasarela y el puente de la Reina Victoria, todos son de nueva construcción o han sido rehabilitados y ampliados. En concreto, han sido 19 los pasos renovados, entre los cuales, se incluyen siete de las llamadas presas históricas o el Puente Oblicuo, con sus pinos asomados sobre el Manzanares. Por otra parte, entre puentes y pasarelas, son 12 los de nueva construcción, sin duda, muchos puentes para tan poco río. Sobre los puentes históricos ya escribí en su momento (ver la entrada “O vendemos puentes o vendemos río. 1ª parte: los puentes históricos sobre el Manzanares), hoy toca hablar de los nuevos puentes y pasarelas construidos, algunos de ellos realmente interesantes.

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Lucifer está empadronado en Madrid.

Que Lucifer siente una especial debilidad por Madrid es algo mas que evidente, como vais a poder comprobar a continuación. Han sido numerosas las visitas que el Principe de las Tinieblas ha hecho a la Villa y Corte a lo largo de su historia y para ello se ha servido de los medios mas variados, al fin y al cabo su poder es inmenso, por no decir infinito.

Celebración de un aquelarre

Comenzó paseándose por Castilla, donde las hechiceras de la primera mitad del siglo XVI invocaban al Diablo Cojuelo. Y como Madrid, desde que Alfonso VI la reconquistara en el siglo XI, siempre formó parte del Reino de Castilla, seguro que en alguna de aquellas giras por tierras castellanas se dejaría caer por aquí, aunque no haya constancia de ello. De modo que podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que fue entonces cuando nació el idilio entre Lucifer y la capital de España.

“Estos cinco dedos pongo en este muro, cinco demonios conjuro: a Barrabás, a Satanás, a Lucifer, a Belcebú, al Diablo Cojuelo que es buen mensajero, que me traiga a Fulano luego a mi querer y a mi mandar”

“Señor de la calle, señor de la calle, señor compadre, señor cojuelo, que hagáis a ______ que se abrace solamente a mí y que me quiera y que me ame, y que si es verdad que me ha de querer, que ladre como perro, que rebuzne como asno y que cante como gallo”

Convento de San Plácido

En 1625, reinando en España Felipe IV, el Diablo hizo una visita a las monjas del convento de San Placido, situado en el 9 de la calle de San Roque, en el corazón del actual barrio de Malasaña. (Ver la entrada titulada “El convento de San Plácido, su iglesia y los escandalosos sucesos que entre sus muros acontecieron”, publicada en julio de 2014).

El Diablo Cojuelo

En 1641 el escritor Luis Vélez de Guevara fue el instrumento utilizado por Satanas para visitar Madrid. La obra: El Diablo Cojuelo, que narraba las andanzas de nuestro diabólico protagonista junto al personaje del hidalgo estudiante Don Cleofás Leandro Pérez Zambullo, que huye de la justicia por una cuestión de faldas, refugiandose por casualidad en el desván de un astrólogo que tiene encerrado a un diablo en una botella. El diablo le suplica que le libere y Cleofás accede. A cambio, el que se presenta como Diablo Cojuelo lleva al hidalgo a un mágico viaje en el que desde las alturas ve el interior de las casas de Madrid como si las hubieran despojado de sus tejados, dejando ver los vicios e hipocresías del Madrid de los Austrias.

Palacio Real 5

Durante las obras de construcción del Palacio Real, iniciadas en 1738, tras el incendio que destruyo por completo el Real Alcazar, afirman las crónicas de la época que, Satanás se apareció a los obreros que allí trabajaban. (Ver la entrada titulada “El Palacio Real de Madrid. Historia, leyendas y secretos de un noble edificio”, publicada en junio de 2014).

Vista de la Real Casa de Correos en la Puerta del Sol en el siglo XIX Sigue leyendo

Ramón de Mesonero Romanos, cronista y bibliotecario perpetuo de la villa de Madrid.

Mi pluma… seguirá, como siempre, el impulso de mi carácter, la libertad de mi pensamiento, que consiste en escribir para todos en estilo llano, sin afectación ni desaliño, criticar sin encono; aplaudir sin envidia, y aspirar en fin, no a la gloria de grande ingenio, sino a la reputación de verídico observador” (Escenas Matritenses – Ramón de Mesonero Romanos)

Calle de Mesonero Romanos

La primera mitad del siglo XIX supuso una auténtica revolución literaria con nuevas tendencias y escuelas fruto de los nuevos credos políticos e ideológicos, cuyo resultado fue una producción de gran personalidad y originalidad. Algunos escritores se introdujeron de lleno en la realidad española sirviéndose del género costumbrista y de los periódicos y revistas de la época, para difundir su particular visión de los grandes cambios que estaba viviendo la conservadora sociedad española. El costumbrismo de principios del XIX pretendía ser una crónica de los profundos cambios que se estaban viviendo en España tras la Guerra de la Independencia, deteniéndose, en ocasiones con nostalgia, en otras con ironía o sarcasmo, en las costumbres, los ritos y hábitos sociales, la vestimenta, la vida ciudadana, la política, la administración, las tradiciones o los rincones pintorescos, condenados a desaparecer ante los continuos cambios de la sociedad, para quedar como un recuerdo de épocas pasadas. Entre estos escritores destacaron por sus especiales dotes de observación, Serafín Estébanez Calderón, Mariano José de Larra y nuestro protagonista: Ramón de Mesonero Romanos.

Manual de Madrid - Ramón de Mesonero Romanos Escenas Matritenses - Mesonero Romanos El Antiguo Madrid - Ramón de Mesonero Romanos Sigue leyendo

Sabatini y la Casa de Campo. Un encargo Real

Francesco Sabatini llegó a Madrid el año 1760 y desde esta fecha hasta su fallecimiento en 1797, el genial arquitecto desarrollo gran parte de su trabajo en Madrid, donde proyecto entre otros uno de los símbolos de la capital: la Puerta de Alcalá.

Puerta de Alcalá 1

Pero Sabatini, no solo era arquitecto, era también ingeniero militar y su obra incluye todo tipo de proyectos, desde planes urbanísticos hasta palacios, pasando por todo tipo de edificios de uso civil, hospitales, conventos, puentes o carreteras y caminos. Sirvan como ejemplo, su importante aportación a las obras de construcción del Palacio Real, la Casa de la Aduana, la fachada de la Real Basílica de San Francisco el Grande, las reformas de los palacios del Pardo y de Aranjuez, el Hospital General o las puertas de San Vicente y la ya citada de Alcalá.

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O vendemos puentes o compramos rio. 1ª parte: los puentes históricos sobre el Manzanares

Son 33 los pasos que permiten a los madrileños, bien sea a pie, en coche o en tren, cruzar el Manzanares en su tranquilo discurrir mientras cruza de norte a sur la capital. Sin duda, muchos puentes para tan poco río. Resulta aun mas sorprendente esta cifra si la comparamos con ciudades como Londres, París, Budapest, Nueva York, Tokio o El Cairo, por citar algunas ciudades con ríos de verdad. Porque no nos engañemos, nuestro entrañable Manzanares es un río de andar por casa, casi de juguete, como de maqueta ferroviaria. Un aprendiz de río, del que se llego a decir que era navegable a caballo. De modo que, sinceramente, no creo estar exagerando cuando digo que, o vendemos puentes o compramos río.

“Duélete de esa puente, Manzanares/mira que dice por ahí la gente/que no eres río para media puente/y que ella es puente para muchos mares./Hoy, arrogante, te ha brotado a pares/húmedas crestas tu soberbia frente,/y ayer me dijo humilde tu corriente/que eran en marzo los caniculares” (Luis de Góngora)De todos ellos, hoy me voy a centrar en los puentes históricos, dejando para mas adelante los de nueva construcción, los creados para el proyecto Madrid Río.

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