La Navidad mas dulce.

El turrón de Casa Mira, el tronco de Navidad de Lhardy, los polvorones de La Duquesita, el roscón de Reyes de la Antigua Pasteleria del Pozo y el mazapán de El Riojano. Asi hacíamos en casa de mis padres, que la Navidad fuera la fiesta mas dulce del año. Y así me gustaría contároslo.

 Navidad en Madrid

Por fin llegó la Navidad, ya no hay forma humana de escabullirse del ajetreo propio de estos días. Desde el pasado domingo 30 de noviembre y hasta el día 21 de diciembre estaremos en tiempo de Adviento, un termino procedente del latín “adventus”, que significa “a la espera”, porque eso es lo que hacemos durante estas fechas, esperar la llegada de Jesus, nuestro Señor, el día 24  de diciembre, Nochebuena.

Red de San Luis Puerta del Sol Plaza de España

En estos días, llegan también las interminables y costosas compras, el amigo invisible, los adornos, el Belén y el árbol de Navidad, Papa Nöel y los Reyes Magos, las aglomeraciones, los mercadillos, los espectáculos navideños, Cortylandia… Y, como no, las ineludibles comilonas y cenas con amigos y familiares, siempre acompañadas por los dulces típicos de estas fiestas: turrónes de los mas variados sabores, mazapan, roscón de Reyes, polvorones, peladillas… De estos pequeños placeres navideños es sobre lo que tratará la entrada de hoy.

Cortylandia 2014 Cortylandia 2014

En Madrid son varias las pastelerías que llevan mas de cien años dedicándose a elaborar, de modo totalmente artesanal, estos deliciosos dulces. Esta es mi particular lista con los mejores establecimientos, donde podréis encontrar todo lo necesario para que, esta sea la Navidad mas dulce.

Casa Mira – Carrera de San Jerónimo, 30.

Casa Mira

Casa Mira empezó en Madrid en 1842 con un pequeño puesto en la plaza Mayor. En 1855 abrió el local que ocupa en la actualidad, una pastelería a la que acuden tanto madrileños como visitantes, que llegan a hacer cola, como si de Dª Manolita se tratase, para comprar sus famosos turrones, yemas y polvorones totalmente artesanos. Desde su fundación, esta casa ya centenaria especializada en turrones, se ha convertido en lugar de peregrinación al que acuden los mas golosos desde toda España. Luis Mira, su fundador, se trajo a Madrid desde Jijona los secretos para elaborar unos deliciosos turrones, que hicieron que se pronto se convirtiera en proveedor de Isabel II. El escaparate de esta pastelería de la carrera de San Jerónimo, nos deja literalmente boquiabiertos con sus tortas imperiales, frutas escarchadas, marrón glacé y peladillas, haciéndose realmente dificil no sucumbir a la dulce tentación de sus recetas, elaboradas con productos de la mas alta calidad.

Horno de San Onofre – San Onofre, 3; Hortaleza, 9; Hernani, 7 y Mayor, 73.

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Una cita con San Cayetano, San Lorenzo y la Paloma.

La historia de Madrid no se podría entender sin sus fiestas populares y sus verbenas, y como todos los años, tres de las más populares coinciden en la primera quincena de agosto.

Fiestas de San Cayetano, San Lorenzo y La Paloma 2014

Agosto nos trae como todos los años, uno de los acontecimientos culturales y de ocio más populares y castizos de cuantos se celebran en Madrid: el próximo miércoles, 6 de agosto, comienzan oficialmente las fiestas de San Cayetano, San Lorenzo y La Paloma, en el distrito Centro de la capital.

Puesto de comida en las fiestas de agosto Gallinejas y entresijos

Son tradicionales los puestos de comida con largas mesas al aire libre, donde se puede disfrutar de unas riquísimas gallinejas, entresijos y todo tipo de fritangas, no aptas para estómagos delicados, los organilleros, los barquilleros y los campeonatos de petanca, ajedrez, rana y mus, los concursos de chotis, pasodobles y mantones de Manila y la elección de chulapas y chulapos. Madrid durante esos días se siente mucho mas villa que nunca.

Plaza de Cascorro

Pitingo se encargará este año del pregón con el que comenzarán las fiestas, un acto que tendrá lugar en la plaza de Cascorro. A continuación serán elegidos los populares personajes castizos: La Casta, La Susana, la Maja de Lavapiés, La Seña Rita, El Julián y Don Hilarión. Sigue leyendo

Un breve recorrido a través de la historia del Carnaval madrileño.

 Pocas fiestas son más universales que el Carnaval, unas fiestas que se celebran en prácticamente todos los rincones del mundo y Madrid no iba a menos. Hoy os propongo un breve recorrido a través de la historia del Carnaval madrileño, desde finales del siglo XVI hasta nuestros días.

Las fiestas populares se solían celebrar para señalar los cambios de estación: las numerosas romerías que se celebraban a lo largo y ancho de nuestra geografía señalaban llegada de la primavera, San Juan y San Pedro inauguraban el verano y el invierno tocaba a su fin con el Carnaval, paso previo a la época de Cuaresma. En aquel Madrid de misa y comunión diaria y golpes de pecho, las fiestas de Carnaval eran las más multitudinarias, ya que, todos los madrileños, pertenecieran al estrato social que perteneciesen, eran bienvenidos.

 

De todas las fiestas populares, el Carnaval siempre fue la más regulada por las autoridades, dada la costumbre de aprovechar las celebraciones para gastar bromas pesadas y hacer mofa y burla. Ya desde finales del siglo XVI se adopto la costumbre del pregón, y sirva como ejemplo algunas frases extraídas de uno de los primeros pregones del Carnaval de la Villa y Corte de Madrid del que hay constancia en las crónicas y cronicones de la época: “…que ninguna persona osada de hacer ni vender huevos que llaman de azahar para tirar, ninguna persona sea osada los tres días de Carnestolendas de tirarlos. Ni pellas de nieve ni de otra cosa, ni echar mazas de estopa ni de otra cosa, ni tirar salvado ni harina, ni jeringazos de agua ni otra cosa, ni naranjas, ni traer ni dar vejigazos”. Por un lado, las vejigas eran los engaños y las burlas y las Carnestolendas representaban la inversión de valores propia del Carnaval, aunque eso si, siempre dentro de un orden.

 

La permisividad de las autoridades durante estas fechas constituía una válvula de escape de las clases populares mas desfavorecidas. Los alguaciles tenían orden de dejar hacer, aunque en determinados momentos de crisis ya fuera política o económica, hambruna e inestabilidad social se adoptaran medidas especiales encaminadas a mantener el orden público. Dado que el Carnaval es una fiesta llena de violencia ritual en la que se lanzan huevos, se mantea o se hace mofa de todo y de todos, en ocasiones era inevitable que esta  la violencia se desbordara. Sigue leyendo