La historia de los judíos sacrílegos y el Real Convento de la Paciencia de Cristo

Hablan las crónicas de la época de un terrible caso que sucedió en Madrid, siendo Rey Felipe IV. Unos hechos que no son leyenda o misterio, sino un caso real y bien documentado, que tuvo lugar muy cerca de la actual Gran Vía, en la calle de las Infantas. La historia ocurrió tal y como os la cuento a continuación.

La inquisición en Portugal

Una familia de judíos, formada por el matrimonio y tres hijos, ante la amenaza de verse condenados por el Santo Oficio de Portugal por herejes, decidió trasladarse hasta Castilla, mas concretamente a Madrid, donde al parecer tenían amigos y parientes, logrando de este modo salvarse de una más que probable muerte en la hoguera. Una vez en la capital de las Españas, alquilaron una casa baja y aislada en la calle de las Infantas, donde instalaron la mercería que habría de ser su medio de vida. Con la intención de pasar por católicos, pusieron en la fachada una imagen de Cristo, aunque, como veremos a continuación, sus intenciones eran otras muy distintas, puesto que junto a otros judíos asentados en Madrid, se dedicaban con regularidad a profanar e injuriar la Santa Imagen. No satisfechos con este sacrilegio, decidieron fijar dos días por semana, los miércoles y viernes, para celebrar la que llamaron fiesta de los azotes.

Cristode la Paciencia de Francisco Rizi

Consistía esta celebración en descolgar la imagen de Cristo y, unos con correas, otros con gruesas sogas y otros con varas provistas de espinas, golpearla hasta quedar exhaustos, mientras en otras ocasiones, arrastraban la imagen con una soga que previamente le habían echado al cuello. Cuanto mas insistían en profanar la imagen, mas se empeñaba el altísimo en mostrar su bondad y su paciencia, de modo que por tres veces se dirigió a los judíos. La primera vez, mientras colgaba boca abajo de una viga, les dijo: ¿Por qué me maltratáis siendo vuestro Dios verdadero?. En la segunda ocasión, mientras estaba tirado en el suelo, les preguntó: ¿Por qué me maltratáis así? ¿Qué mal os he hecho?, a lo que el grupo de sacrílegos respondió: porque eres tan solo un palo. Entonces, Dios, viendo que, no solo no cesaban los escarnios, sino que estos iban en aumento, les habló por tercera y última vez diciendo: Bueno está. ¿Qué os he hecho yo para que así me azotéis?. En ese mismo momento, la Santa Imagen comenzó a derramar sangre por las heridas de los clavos y la llaga del costado, mientras los judíos intentaban quemarla echándola al fuego por tres veces y fracasando las tres, optaron finalmente por hacerla mil pedazos.

Un buen día, poco después de estos hechos, el menor de los hijos, que acudía a una escuela situada en la misma calle de las Infantas, no acudió a clase, bien fuera por enfermedad, bien debido a una simple travesura propia de la edad. El caso es que esta ausencia, sería la causa del final de la familia. El maestro, un ferviente católico de nombre Juan Díaz de Quiñones, quiso castigar al pequeño por su falta, propinándole una buena tunda de azotes, pero el asustado chaval, viéndose acorralado, le relató al maestro todo lo que hasta la fecha había tenido lugar en su casa y que sus padres eran quienes no le habían dejado ir a la escuela, para que pudiera asistir a la fiesta de los azotes. El maestro, ató cabos, pues algunos vecinos de la zona ya le habían comunicado sus sospechas de que algo extraño sucedía en aquella casa, y dejando al chaval al cargo de su esposa, se acercó a denunciar el caso al Santo Tribunal de la Inquisición, que rápidamente tomo cartas en el asunto, sorprendiendo al grupo de sacrílegos mientras, por fin, lograban reducir a cenizas la imagen de Cristo Nuestro Señor. Era el mes de julio de 1630. A partir de este momento se ponía en acción la terrible y sangrienta maquinaria del Santo Oficio que, rápidamente, abriría una causa contra los herejes.

Auto de Fe en la Plaza mayor de Madrid hacia 1600

Concluida la causa contra la familia y sus correligionarios, tras casi dos años, el domingo 4 de abril de 1632 se celebró en la Plaza Mayor de la Villa y Corte de Madrid un Auto de Fe, que fue presidido por el Cardenal Don Antonio Zapata, Inquisidor General, al que asistieron los Reyes Felipe IV e Isabel de Borbón, acompañados de toda la Casa Real, así como los Grandes de España y el resto de nobles de la Corte. Una ceremonia que duraría hasta pasadas las 11 de la noche, en la que fueron quemadas seis judíos de nombres, Jorge Cuaresma, Miguel Rodríguez, Isabel Núñez Alonso, Fernán Vaez, Leonor Rodríguez y Beatriz Núñez, además de cuatro imágenes, que representaban a aquellos que habían logrado escapar de la justicia del Santo Oficio. Dos días mas tarde, el martes 6 de abril, se procedió a tasar la vivienda, para pagar lo que se adeudaba, su propietario, el licenciado y sacerdote Barquero. La casa fue derribada y donde antes había estado la entrada a la misma, se colocó una columna de piedra con una lápida sobre ella en la que podía leerse:

“Presidiendo en la Santa Iglesia Romana Urbano Octavo, Reynando en las Españas Felipe Quarto, siendo Inquisidor general Don Antonio Zapata, a 4 de julio de 1632 años, el Santo Oficio de la Inquisición condenó a doler, y demoler estas casas, porque en ellas los hereges judaizantes se ayuntaban a hacer conventículos, y ceremonias de la ley de Moysen, y cometían graves sacrilegio, y enormes delitos, y blasfemias contra Christo Nuestro Señor, y su Santa Imagen”.

 Felipe IV Isabel de Borbón

Felipe IV ordenó se celebraran misas en la Capilla Real y en todos las iglesias de Madrid, en señal de desagravio hacia el Señor, para posteriormente, ante el hecho de que, los madrileños más devotos, habían levantado un pequeño templo en el solar de la casa donde habían tenido lugar los horribles hechos relatados, ordenó utilizar para tal fin un inmueble mayor que se hallaba en las proximidades. La Reina Isabel, no satisfecha con eso, concedió a la congregación de los Religiosos Menores Capuchinos, el terreno necesario para construir una nueva iglesia y un convento, dando posesión de los mismos a los religiosos el día 13 de diciembre de 1639, finalizando las obras en 1651.

Iglesia y convento de capuchinos de la Paciencia de Cristo

La denominación completa que recibió esta Fundación Real, fue la de Real Convento de la Paciencia de Cristo de Menores Capuchinos de nuestro Seráfico Padre San Francisco. En solemne procesión desde la Parroquia de Santa María se trasladó una imagen de Cristo, que presidiría a partir de ese momento la Capilla del Santísimo Cristo al lado del Evangelio. El edificio, de modesta construcción y sencilla arquitectura, resultó seriamente dañado durante la Guerra de la independencia siendo desamortizado por Mendizabal en 1836 y finalmente derribado en 1837. En el solar resultante se construyeron viviendas y se creo la plaza de Bilbao (en la actualidad de Vázquez de Mella), en honor a la defensa de la población vizcaína por las fuerzas leales a Isabel II durante la 1ª Guerra Carlista.

Topographia de la Villa de Madrid - Pedro Texeira (1656)

Sin duda una historia interesante, de las muchas que nuestra ciudad nos brinda. Una historia sórdida y siniestra, que tuvo lugar en el muy católico Madrid del reinado de Felipe IV.

Anuncios

Acerca de Titinet

No voy a cansaros nada mas empezar. Doy por hecho que vuestro interés no radica en mi persona, sino en lo que a partir de ahora podáis leer en este blog que nace hoy. Así que de mis 55 años de vida, os diré simplemente que soy madrileño de nacimiento y de corazón, que estudie Geografía e Historia y que aparte de la debilidad que siento por la ciudad donde nací, mi gran pasión ha sido siempre y lo seguirá siendo, viajar. Mi padre solía decir que "viajar debería de ser una asignatura obligatoria en todos los planes de estudios" y yo, desde muy pequeño comprendí cuanta razón tenia. Viajar te enriquece, te ayuda a ser mas tolerante con otras culturas, con otras religiones y te ayuda a tener una mente mas abierta y receptiva. Viajar te aporta algo que los libros y las horas de estudio, por mucho que te den, jamas podrá ser igual de enriquecedor. A lo largo de mis muy vividos 55 años, he viajado siempre que he podido, y no ha sido poco. He recorrido prácticamente toda Europa y también he tenido ocasión de viajar a Asia, África y América. Pero por mucho que haya viajado, y tengo intención de seguir haciéndolo, mi ciudad siempre sera Madrid y mi sitio siempre estará aquí. En esta ciudad que me vio nacer y que día tras día me ha ido desvelando sus secretos, contándome sus historias, sus momentos de gloria, sus éxitos, pero también sus miserias, sus dramas y sus fracasos. Una ciudad con un pasado y una historia mucho mas extensa e interesante de lo que muchos conocen. Una ciudad abierta a todos, acogedora y cosmopolita. Una ciudad con una riqueza cultural y humana capaces de sorprendernos en muchas ocasiones. Todo esto es para mi Madrid, y este blog pretende contároslo y haceros participes de la historia y las posibilidades que ofrece esta maravillosa ciudad. Espero que lo disfrutéis. Adelante. Poneos cómodos y sed bienvenidos.
Esta entrada fue publicada en Chueca, Conservación del patrimonio, Curiosidades y Anécdotas, Gran Vía, Historia, Madrid de los Austrias, Misterios y leyendas, Monarquía, Siglo de Oro y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.