Los esqueletos de la estación de Tirso de Molina

Excavar en Madrid para realizar cualquier obra puede hacer que salgan a la luz historias de todo tipo, y eso que no estamos hablando de Roma, donde sufren verdaderos dolores de cabeza con los hallazgos arqueológicos que continuamente van encontrando. Estoy convencido de que pocas de esas historias os sorprenderán tanto como el macabro secreto que esconden los andenes de la estación de Tirso de Molina en la linea 1 del Metro madrileño, que cuando tuvo lugar lo que os voy a contar a renglón seguido se llamaba Ferrocarril Metropolitano Alfonso XIII.

Plaza del Progreso en 1933

La estación de Tirso de Molina fue inaugurada en 1921 con el nombre de Progreso, que era el nombre que por aquel entonces recibía la plaza situada sobre el solar que había ocupado el Convento de la Merced hasta 1834, cuando fue abandonado y posteriormente derribado tras la Desamortización de Mendizábal.

Obras de construcción de la linea 1 del Metro

Nadie podía imaginar que los obreros que construían la línea 1, al  comenzar a excavar bajo la plaza, descubrirían los esqueletos de los frailes que habían sido enterrados en el pequeño y olvidado cementerio del Convento de la Merced.

Un poco de historia

El Convento de la Merced

Visión de San Pedro Nolasco - Zurbarán

En 1218 San Pedro Nolasco fundó en Barcelona la Orden de la Merced cuya misión era la redención de los cristianos capturados en las razzias musulmanas durante la reconquista. Pero no sería hasta el 4 de agosto de 1564, más de tres siglos después, cuando fray Gaspar de Torres, Provincial de la orden Mercedaria en Castilla, catedrático de la Universidad de Salamanca y obispo auxiliar de Sevilla, recibiría autorización para la construcción de un convento de Mercedarios Descalzos en la capital del reino. Fray Gaspar de Torres, entonces, encargo al Procurador General de la Orden fray Benito de Aguilar que buscara donde alojar a los ocho religiosos que, procedentes de Guadalajara y Toledo, serían los primeros miembros de la nueva congregación madrileña. Una búsqueda que no resultaría fácil hasta que finalmente, por doscientos treinta ducados se logró comprar “dos pares de casas que están al cabo de la calle de Barrio Nuevo”, que serían derribadas para construir el nuevo convento, cuya primera piedra se colocó en ese mismo año de 1564, celebrándose la primera misa el 4 de septiembre de 1564.

Plano de la zona de Tirso de Molina en 1831

El Convento de la Merced fue uno de los más importantes de Madrid, situado entre las calles de Cosme de Médicis, Remedios, Merced y el inicio de la calle de la Magdalena, contaba con tres plantas que albergaban celdas para algo más de cien religiosos, un claustro principal, construido siguiendo el modelo del segundo claustro del Monasterio de El Escorial, con una fuente en el centro, conocida como La Joya de Madrid, y otro de menor tamaño al que solo tenían acceso los frailes. El historiador y biografo José Antonio Álvarez y Baena, en su obra “Compendio histórico de las grandezas de la coronada villa de Madrid, Corte de la Monarquía de España”, publicado en 1786, señalaba que “de tan humilde principio vemos hoy un edificio de Témplo y Convento, no solo de los mejores, y mas ricos de reliquias, alhajas, y pinturas de Madrid, sino de toda España, y de el que se pudiera formar un tomo en folio de su Historia, y no menos de sus Ilustres Hijos”

Iglesia del Convento de la Merced

En lo que respecta a la Iglesia, era de estilo renacentista, casi herreriana, aunque en ella ya se podían apreciar las primeras muestras del barroco madrileño. Tenía planta de cruz latina con tres naves y varias capillas a los lados, como las de los Remedios y San Ramón Nonato. La portada estaba formada por dos cuerpos: el primero adornado con pilastras toscanas y un entablamento sobre capiteles y el segundo con una hornacina y las armas reales entre pilastras, rematado por un frontispicio curvo y partido, coronado por el escudo de la Orden Mercedaria. El altar mayor estaba rematado por una cúpula de media naranja y linterna,y tanto la iglesia como los claustros del convento fueron decorados, a lo largo de su historia con obras de los más afamados pintores como Vicente Carducho, Pedro Ruiz González, Luca Giordano o Juan Antonio Frías y Escalante, entre otros. El convento estuvo bajo el patronato de don Pedro Franqueza, conde de Villalonga a quien le sucedió en 1611 doña Mencía de la Cerda y Bobadilla, hija de los condes de Chinchón y esposa de don Fernando Cortés, tercer marqués del Valle de Oaxaca y nieto del conquistador de Méjico, que tras su muerte serían enterrados en un mausoleo situado en la capilla mayor.

Tirso de Molina

Entre sus huéspedes ilustres hay que mencionar a fray Gabriel Téllez, más conocido como Tirso de Molina, cuya celda se encontraba en la esquina de las actuales calles del Conde de Romanones y del Burro (actual Colegiata) lo que hizo que el escritor afirmara: “Me parece que burro soy desde que he venido a este convento”. Desalojado por orden José I Bonaparte en agosto de 1809 fue saqueado por las tropas francesas. Tras el final de la Guerra de la Independencia, los frailes regresaron a él en 1814, hasta que con la Desamortización de Mendizábal de 1836, el convento quedo de nuevo vació para ser derribado cuatro años más tarde.

Estatua de Juan Álvarez Mendizabal

Y así fue como en en el solar resultante tras el derribo del convento se construyó una plaza que se denominó del Progreso, en la que se situó una estatua dedicada precisamente a Juan Álvarez Mendizábal, el principal causante de la desaparición de tantos edificios religiosos. Una estatua que presidió la plaza entre 1869 y 1939, para tras la Guerra Civil, ser fundida y aprovechar el bronce para remodelar la estatua de Isabel II que hoy podemos contemplar en Opera.

Tirso de Molina

En cuanto al pequeño cementerio donde los monjes mercedarios de la congregación encontraban el descanso eterno, este no fue trasladado al derribar el convento, sino que se optó por dejarlo allí, sin sospechar que casi cien años mas tarde, los restos allí enterrados saldrían a la luz como consecuencia del imparable progreso de la que comenzaba a ser una gran ciudad, nuestro querido Madrid.

Aparecen los esqueletos

El 2 de septiembre de 1920 un periodista anónimo publicó en el diario “La Voz”, la noticia del hallazgo de “más de doscientos restos humanos” en las obras de construcción de la línea 1 de metro, bajo la plaza del Progreso. Los frailes del Convento de la Merced habían reaparecido aunque en aquel momento aun nos se sabía a quien pertenecían los esqueletos.

Cabecera del articulo publicado en el diario La Voz

El capataz contó que tras un derrumbamiento de tierra, piedra y ladrillo, había quedado a la vista una galería situada a unos ocho metros de profundidad” al nivel de la parte superior del trazado del túnel”. En las paredes se hallaron más de doscientos nichos tapados y en el suelo, grandes losas de piedra, con inscripciones en latín guardaban otras muchas fosas. “En algunas losas se veían escudos en relieve y en una piedra grande, que ya desapareció (pues se la llevaron con otras para hacer grava) dicen unos obreros que leyeron la palabra Rey”. En los nichos se encontraron “los restos de un niño, y en otro, los huesos hallados correspondían a persona de grandísima estatura. Por el tamaño, algunos de los enterrados debieron ser gigantes”.

Vestibulo de la Estación de Progreso

La imaginación popular, como era de esperar se desbordo, comenzando a circular historias y leyendas sobre fantasmas que habitaban en la estación y extraños ruidos y lamentos que se podían escuchar. Intervino la autoridad, que dio orden de recoger las lápidas que estuviesen enteras, pero dado que la mayoría habían resultado destrozadas por los golpes de las piquetas, realmente poco se pudo hacer. Incapaces de ponerse de acuerdo sobre que hacer con los restos optaron, como no podía ser de otra manera, por la solución más fácil: los depositaron tras las paredes de los andenes y los recubrieron con los preciosos azulejos diseñados por Antonio Palacios, que aun podemos ver en el acceso principal a la estación. Así que casi un siglo después, ahí siguen nuestros frailes protagonistas, a solo unos centímetros de los vivos, que ignorantes de lo que tienen a sus espaldas aguardan la llegada del metro en la estación de Tirso de Molina.

Metro Tirso de Molina

Sin duda una historia macabra, que la mayoría de los madrileños ignoran tras mas de 90 años transcurridos desde que tuvo lugar. Otra más de las muchas sorpresas que Madrid es capaz de darnos. Y es que esta ciudad jamás dejará de sorprendernos.

 

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Acerca de Titinet

No voy a cansaros nada mas empezar. Doy por hecho que vuestro interés no radica en mi persona, sino en lo que a partir de ahora podáis leer en este blog que nace hoy. Así que de mis 55 años de vida, os diré simplemente que soy madrileño de nacimiento y de corazón, que estudie Geografía e Historia y que aparte de la debilidad que siento por la ciudad donde nací, mi gran pasión ha sido siempre y lo seguirá siendo, viajar. Mi padre solía decir que "viajar debería de ser una asignatura obligatoria en todos los planes de estudios" y yo, desde muy pequeño comprendí cuanta razón tenia. Viajar te enriquece, te ayuda a ser mas tolerante con otras culturas, con otras religiones y te ayuda a tener una mente mas abierta y receptiva. Viajar te aporta algo que los libros y las horas de estudio, por mucho que te den, jamas podrá ser igual de enriquecedor. A lo largo de mis muy vividos 55 años, he viajado siempre que he podido, y no ha sido poco. He recorrido prácticamente toda Europa y también he tenido ocasión de viajar a Asia, África y América. Pero por mucho que haya viajado, y tengo intención de seguir haciéndolo, mi ciudad siempre sera Madrid y mi sitio siempre estará aquí. En esta ciudad que me vio nacer y que día tras día me ha ido desvelando sus secretos, contándome sus historias, sus momentos de gloria, sus éxitos, pero también sus miserias, sus dramas y sus fracasos. Una ciudad con un pasado y una historia mucho mas extensa e interesante de lo que muchos conocen. Una ciudad abierta a todos, acogedora y cosmopolita. Una ciudad con una riqueza cultural y humana capaces de sorprendernos en muchas ocasiones. Todo esto es para mi Madrid, y este blog pretende contároslo y haceros participes de la historia y las posibilidades que ofrece esta maravillosa ciudad. Espero que lo disfrutéis. Adelante. Poneos cómodos y sed bienvenidos.
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