De la Casa del Ataúd al Edificio Metrópolis.

Mucho ha cambiado el centro de Madrid desde que el 4 de abril de 1910, el rey D. Alfonso XIII, piqueta en mano, diera comienzo a las obras necesarias para la construcción de la Gran Vía. Todo comenzó con el derribo de la Casa del Cura, anexa a la iglesia de San José, en la calle de Alcalá.

Gran Vía 4 - Casa del Cura Gran Vía 4 (2)

Lo que ahora es una de las principales arterias de Madrid, antes no era sino un denso conglomerado urbano, con decenas de manzanas de casas de vecindad, conventos, iglesias y colegios, apiñados en sinuosas y estrechas calles, que pedían una renovación inmediata, una gran avenida que diera un respiro al envejecido, insalubre y trasnochado centro de la capital.

Iglesia de San José y la Casa del Cura Calle Alcalá 13

Y así, con la expropiación de 33 solares y la demolición de casi 300 casas, 15 calles desaparecidas, cambios y recortes en el trazado de otras 34, como la calle de San Miguel o la de Jacometrezo, 14.000 metros de cañerías y 274 farolas eliminadas, 9.000 metros cuadrados de aceras levantadas, y 29.000 metros cuadrados de adoquines, nació la Gran Vía madrileña. Madrid, por fin, había entrado en el siglo XX.

 Calle Alcalá 18 Alcalá 2 (2)

Entre las víctimas de los derribos necesarios para que tan gran obra llegara a buen término, uno de los más significativos de todos fue el de la llamada Casa del Ataúd, por ser uno de los primeros, por su macabro nombre, y por su situación privilegiada, aunque no estuviera situada exactamente en el futuro trazado de la Gran Vía, sino en la calle de Alcalá. Un edificio de 4 plantas, que debido a su forma y su estrechez, los madrileños, con su habitual desparpajo y sentido del humor habían bautizado con tan macabro y tétrico nombre.

Casa del Ataud 5 Casa del Ataud 1

Por suerte, existen documentos gráficos que nos permiten ver cómo era. Estaba situada en las confluencia de las calles de Caballero de Gracia y la desaparecida calle de San Miguel, que serviría finalmente como lado sur al trazado del primer tramo de la Gran Vía, que recibiría el nombre de avenida del Conde Peñalver, como homenaje a uno de los mayores impulsores de la obras.

Gran Vía 8 Gran Vía - Palacio Duquesa de Sevillano 3

Con su estrecha fachada, que permitía la existencia de una única ventana encarando la calle de Alcalá fue, junto con la ya mencionada Casa del Cura y el Palacio de la Duquesa de Sevillano -actual edificio Grassy, en el numero 1 de la Gran Vía- una de las primeras en caer para, en el solar resultante construirse uno de los edificios más fotografiados del centro de Madrid, un auténtico icono de la arquitectura de la capital: El elegante y afrancesado edificio Metrópolis.

Calle Alcalá 8  - Metrópolis Calle Alcalá 11

Para la construcción del Edificio Metrópolis, se contaba con un solar de 820 metros cuadrados que había adquirido previamente la compañía La Unión y el Fénix y que hasta entonces ocupaban los números 37, 39, 41, 43 y 45 de la Calle de Alcalá, entre los que estaba la Casa del Ataúd. Dado el gran significado y la importancia que el proyecto tenía para la aseguradora, se convocó un concurso del que saldrían vencedores los arquitectos franceses Víctor Jules y Raymond Février, que iniciarían las obras en 1907, si bien sería el español Luis Esteve Fernández Caballero quien las finalizaría en 1910. La flamante nueva sede de La Unión y el Fenix sería finalmente inaugurada el 21 de enero de 1911.

Metropolis Alcalá 1

Para su construcción, se realizo una estructura de cemento armado, muy innovadora para la época, que daría como resultado final un precioso edificio de 45 m. de altura, con 6 plantas más dos sótanos, el más alto de Madrid hasta 1929, año en que fue superado por los 58 m y las 16 plantas del Palacio de la Prensa. Disimulaba y solucionaba el problema de la estrechez del solar sobre el que se alzaba, con un torreón circular en la esquina entre Caballero de Gracia y Alcalá, en cuyo segundo piso podemos ver una rotonda con parejas de columnas corintias, que sostienen un tercer piso decorado con estatuas representando el Comercio, la Agricultura, la Industria y la Minería, realizadas por escultores de reconocido prestigio como Saint-Marceaux, Landousky o Lambert.

Metrópolis 2 Metrópolis 3

Metrópolis 4 Gran Vía - Metropolis 4

Mención aparte merece el conjunto escultórico situado en la base de la cúpula, obra de Mariano Benlliure, que representa las tres modalidades de seguro que cubría la aseguradora (vida, incendios y trabajo). Todo ello rematado con una cúpula denominada “pompier”, que en francés significa  casco de bombero, con cubierta de pizarra, a la que en una de las últimas reformas llevadas a cabo por la compañía Metrópolis, se añadieron 30.000 panes de oro que le confieren un gran impacto visual.

Gran Vía - Metropolis 5 Metrópolis 6

El conjunto estaba coronado por la figura mitológica del Ave Fénix, montado por Ganimedes, el joven príncipe troyano raptado por orden de Zeus, quien tras verlo pastoreando con su rebaño en el monte Ida, se enamoro apasionadamente de el, llevandoselo al monte Olimpo para convertirlo en copero de los Dioses. Una escultura de 8 metros de altura y 1500 kilos de peso, obra de Charles René de Saint-Marceaux, símbolo de la antigua compañía de seguros La Unión y el Fénix.

Gran Vía - Metropolis 6 Metrópolis 5

En 1975, cuando el edificio paso a ser propiedad de la compañía Metrópolis, la escultura fue trasladada a la nueva sede de la aseguradora en el numero 33 del paseo de la Castellana, ese edificio alto y negro, proyectado en 1971 por el arquitecto Luis Gutiérrez Soto, siendo sustituida por una Victoria Alada de 6 metros de altura y 3000 kilos de peso realizada en bronce, obra de Federico Coullaut-Valera, representada como una  mujer alada y desnuda con los ropajes ondeando al viento.

 Ganímedes y el Ave Fenix

Curiosamente, la escultura que remata el edificio del paseo de la Castellana, no es mas que una réplica, permaneciendo la escultura original en los jardines que rodean el edificio, actual sede de la Mutua Madrileña.

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 El Edificio Metrópolis, por su privilegiada situación, se ha convertido en el comienzo de la Gran Vía para casi todos los que por ella transitan, a pesar de que, como os he mencionado, ni siquiera está en esa calle madrileña, sino en la de Alcalá y más concrétamente en su numero 39.

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