El Museo Sorolla. La luz del Mediterráneo en Madrid.

El Museo Sorolla es una delicia, una auténtica maravilla. Este encantador museo madrileño, situado en el Paseo del General Martínez Campos, 37 nos permite conocer mil y un detalles acerca de la vida de este genio de la pintura, permitiéndonos al mismo tiempo conocer historias y anécdotas relacionadas con su figura, su feliz matrimonio con Clotilde García del Castillo, su vida familiar, sus hijos, sus amigos, sus comienzos, su orfandad con solo siete años de edad, su afición al arte siendo aún niño y su muerte en Cercedilla tras una larga y dolorosa enfermedad a los 60 años.

El Museo está situado en la que fuera residencia madrileña del artista valenciano. Se comenzó a construir en 1911, con el propósito de combinar la residencia familiar y el taller de trabajo. Tras su muerte en 1922, su viuda cedió el edificio al Estado español, con el propósito de que se creara un museo dedicado a Joaquín Sorolla, museo que finalmente se inauguró el 11 de junio de 1932, siendo su primer director el hijo del pintor, Joaquín Sorolla García.

Joaquín Sorolla y Bastida

Joaquín Sorolla y Bastida había nacido en Valencia en 1863. Estudió en Escuela de Bellas Artes de Valencia entre los años 1878 y 1881, comenzando a pintar al aire libre animado por uno de sus profesores, Gonzalo Salvá, y más tarde por el pintor Ignacio Pinazo. En 1884 obtiene el 2º premio en la Exposición Nacional de Bellas Artes y obtiene una pensión en Italia de la Diputación Provincial de Valencia. En 1885 viaja a Roma y París, donde entra en contacto con el naturalismo. De regreso a Roma, comienza a viajar por distintas ciudades italianas, tomando pequeñas notas de color. En 1887 se instala en Asís y allí empieza a hacer escenas de ambiente valenciano bajo la influencia de José Benlliure y Gil. Al regresar a España, se instaló en Madrid y vio cómo su fama y su prestigio aumentaban día a día.

Y aún dicen que el pescado es caro - Joaquín Sorolla y Bastida -

El nombre de Joaquín Sorolla traspasó las fronteras gracias a un cuadro que le dio reconocimiento internacional: “Y aún dicen que el pescado es caro” (Museo nacional del Prado). En este sobrecogedor cuadro, podemos contemplar como en la bodega de un barco dos pescadores de edad avanzada con semblante serio y preocupado atienden a otro más joven tendido en el suelo tras sufrir un accidente. Del torso de éste pende una medalla protectora contra los infortunios de la mar como el que acaba de sucederle. El tema responde a la profunda preocupación social del artista, que muestra las penalidades del oficio de mar, entroncando directamente con otros cuadros realizados por Sorolla hacia 1890. En este caso directamente inspirado en la visión que sobre el tema del mar y los pescadores tenía el  también valenciano, Vicente Blasco Ibáñez.

Saliendo del baño - Joaquín Sorolla y Bastida (1915) El baño del caballo - Joaquín Sorolla y Bastida (1909)

A partir de 1900, participó en numerosas exposiciones en Viena, Berlín, Munich, París, Londres, Nueva York o Chicago, donde expuso sus cuadros con notable éxito. Para realizar sus pinturas, viajo a distintos lugares de España: Toledo, Segovia, Sevilla o Granada, inmortalizando en sus cuadros la luminosidad del sol mediterráneo, los reflejos de las velas desplegadas, y sobre todo, de los cuerpos mojados de los niños jugando en la playa. Sus obras más importantes las ejecutó en Jávea, donde pasaba sus veranos. Entre ellas destacan: Verano, Sol de tarde, Saliendo del baño, Alegría del agua, Niños en el mar, Paseo al borde del mar, El baño del caballo.

Es un verdadero placer visitar el Museo Sorolla. Los jardines, la vivienda familiar, el estudio donde trabajaba.

Museo Sorolla

En la Casa-Museo de Joaquín Sorolla, en el muy madrileño barrio de Chamberí, además de algunos de los cuadros más importantes y representativos de su extensa obra, se conservan muchos de los muebles y objetos personales que pertenecieron al pintor y su familia, objetos que nos permiten conocer como era su vida y como trabajaba. Del mismo modo se muestran al visitante incontables obras de arte, compradas por él mismo o bien regalos de sus amigos. Durante la visita de las distintas salas que conforman el museo nos iremos encontrando con recuerdos y obras de los que fueron sus grandes amigos, entre ellos los escultores Mariano Benlliure y José Capuz.

Primer jardín del Museo Sorolla

Y ahora, sin más preámbulos, comencemos nuestra visita al Museo Sorolla. Tras cruzar el umbral que nos da acceso al recinto nos encontraremos en el jardín del museo que rodea buena parte del edificio y que esta distribuido en tres espacios bien diferenciados. En el primero de ellos a través del cual se accedía a la vivienda, Sorolla se inspira en la tradición italiana y andaluza que se muestra claramente en el banco de azulejos de Triana.

Paso al segundo jardín del Museo Sorolla

Para llegar al segundo de los jardines deberemos pasar entre dos columnas sobre las cuales hay dos pequeñas reproducciones de dos esculturas, cuyos originales podremos ver más tarde en el interior del museo, concrétamente en el comedor. Sobre la columna situada a la izquierda Desnudo femenino de José Clará, y a la derecha El Gaitero, de Mariano Benlliure. Si disponemos de tiempo, algo siempre muy conveniente a la hora de visitar cualquier museo, deberíamos quedamos un rato en este segundo jardín, disfrutando mientras escuchamos el sonido del agua de sus fuentes y estanques, rodeados de árboles elegidos personalmente por el pintor.

Para el diseño de este jardín, Sorolla se inspiró directamente en el Patio de la Acequia del Generalife de Granada, con algunos elementos decorativos clásicos como la columnata donde podemos observar tres reproducciones de bronces pompeyanos o la escultura del togado romano que se encuentra sobre el banco de cerámica situado al fondo de este segundo jardín. Un rincón bellísimo, un autentico remanso de paz, donde aun hoy día, se puede sentir la paz y la tranquilidad que con seguridad, disfrutaron los Sorolla hace un siglo en este mismo jardín. Los tres delicados amorcillos de bronce situados en la fuente son normalmente atribuidos a Mariano Benlliure, aunque no hay certeza de su autoría.

Busto de Sorolla Confidencias - Museo Sorolla

En el tercero de los jardines nos esperan dos elementos claramente diferenciados, por un lado una alberca de estilo sevillano decorada con la Fuente de las Confidencias y justo enfrente, una pérgola de clara inspiración italiana, bajo la cual se encuentra, paleta en mano y dándonos la bienvenida a su museo, un busto del pintor, regalo de la Hispanic Society of America de Nueva York, una réplica en mármol del original realizado en bronce.

Museo Sorolla - Sala 1

Por fin ha llegado el momento de entrar en la vivienda del pintor, en el museo, que se divide en dos zonas bien diferenciadas, por un lado la zona destinada a taller del artista y por otro la vivienda familiar. La sala I, antiguo almacén y lugar en el que el pintor preparaba sus telas y bastidores, es el primero de las tres estudios que constituían la zona de trabajo de Sorolla. Entre fotografías, postales, distinciones y otros muchos recuerdos, en una de las vitrinas se recuerda al pintor madrileño Aureliano de Beruete, gran amigo de Sorolla. En esta sala I se nos presenta una introducción a la vida y obra del pintor, con una completa selección de obras representativas de sus distintas etapas artísticas.

Madre - Joaquín Sorolla y Bastida (1895)

Entre las obras expuestas en esta sala se encuentran Madre (1895), Una investigación (1897), un magnífico retrato de su amigo el doctor Luis Simarro en su laboratorio, Trata de blancas (1894), Nadadores, Jávea (1905), Mis hijos (1904), Clotilde con traje de noche (1910) o Pescadoras valencianas (1915).

Pescadora con su hijo - Joaquín Sorolla y Bastida (1908)

El niño de la barquita - Joaquín Sorolla y Bastida (1904) La bata rosa - Joaquín Sorolla y Bastida (1916)

La sala II era utilizada por el pintor como despacho y sala de exposición. Aquí era donde el pintor colgaba sus últimas obras, así como aquellas que tenía en venta y donde recibía a los posibles clientes. Esta sala está en la actualidad dedicada al mar y a su luz, con sus internacionalmente reconocidas escenas de playa, en las que Sorolla plasmaba sus grandes cualidades técnicas y su especial dominio de la luz. En esta sala podemos ver obras tan representativas de la obra del pintor como El niño de la barquita (1904), Pescadora con su hijo (1908) o La bata rosa (1916)

Museo Sorolla - Sala III Museo Sorolla - Sala III

Por fin llegamos a la espectacular sala III, el auténtico corazón del museo, el estudio-taller donde el pintor trabajaba en sus obras. Se conservan en la sala los tres grandes cuadros con escenas de playa que Sorolla siempre conservo en este espacio, así como caballetes con algunos de sus lienzos, apuntes, bocetos y notas de color y numerosos cuadros, que cubren la práctica totalidad de las paredes, principalmente retratos y jardines.

Museo Sorolla - Sala III

En el estudio podemos ver algunos de los innumerables objetos que el pintor fue coleccionando a lo largo de los años, esculturas y una gran cantidad de objetos de cerámica, una de las grandes pasiones de Sorolla a lo largo de su vida, entre los que llaman especialmente la atención los preciosos botes de cerámica que el artista utilizaba para guardar sus pinceles. Objetos que fueron importantes para el artista, muchos de ellos obras o regalos de sus amigos.

Pedro Gil es el autor de la reproducción en miniatura de la Victoria de Samotracia, cuyo original se encuentra en el Louvre, encargada por Sorolla a su amigo en 1894. Dos esculturas de Paul Petrovich Troubetzkoy, representan a Gil y al mismo Sorolla. Mariano Benlliure es el autor de un relieve de Sorolla  en el que podemos leer la siguiente dedicatoria: “Al pintor Sorolla. Su amigo, M. Benlliure”. Gracias a las fotografías de Diego González Ragel, otro de los innumerables amigos de la familia Sorolla, se pudo conocer a la perfección cómo era la casa cuando la familia la habitaba y cómo estaba decorado el estudio, que de este modo y tras la creación del museo, pudo ser reproducido con fidelidad.

En esta sala podemos ver obras como Paseo a la orilla del mar (1909), Autorretrato (1904), Clotilde con traje gris (1900) o El patio de Comares, la Alhambra de Granada (1917). Entre las esculturas y otros objetos adquiridos por el artista, merecen especial mención una Inmaculada Concepción realizada por Pedro de Mena del siglo XVII o una Virgen con el Niño obra anónima española del siglo XIV.

Lampara Tiffany - Museo Sorolla

Dejamos el taller para pasar a la zona que la familia utilizaba como vivienda. Está compuesta por un amplio salón, un comedor, una salita y un vestíbulo. En el Salón, con mobiliario de distintas épocas y estilos, podemos ver una extraordinaria lámpara de Tiffany, que más tarde nos encontraremos de nuevo en el comedor si bien realizadas a menor escala.

Helena Sorolla - José Capuz

De las paredes del salón cuelgan una serie de retratos familiares de su esposa y sus hijos realizados por pintor. Sorolla decoró la rotonda del Salón con esculturas de su familia. De José Capuz son las dedicadas al propio pintor y a su hijo Joaquín, realizadas en  bronce, y a su hija Elena, en mármol. Las figuras de la hija mayor María y de su suegro Antonio García Peris fueron modeladas en bronce por Mariano Benlliure.

En la salita que se encuentra justo antes de pasar al comedor, Sorolla intentó reproducir una de las habitaciones de Felipe II en el Monasterio de El Escorial. Para ello, encargó a la fábrica de Ruiz de Luna en Talavera, la reproducción de un zócalo del siglo XVI, existente en la ermita talaverana del Prado. El comedor conserva los elementos originales de su decoración, destacando el friso pictórico que Sorolla pintó en la parte superior con vasijas de barro, guirnaldas, flores y frutas y los retratos de su mujer y sus dos hijas. Para la decoración, Sorolla se inspiro en su Valencia natal con las paredes revestidas de mármoles de diferentes colores.

Torso de mujer de José Capuz.

En la zona inferior de la escalera que lleva a la 2ª planta, entre otras esculturas, se encuentra “Psyque”, vaciado en bronce de la obra que el gran escultor Auguste Rodin regaló al pintor durante su visita a su taller de París en 1913, y que fue realizado por José Capuz. El original de la obra de Rodin resultó dañado durante el vaciado perdiéndose para siempre. En esta zona de la casa se encuentra otra de sus obras, “Torso de mujer”. Capuz, fue uno de sus mejores y más fieles amigos y una de las personas más importantes del entorno tanto profesional como familiar de Sorolla y tanto fue así que, tras la muerte del pintor, esta relación de profunda y sincera amistad continuo con su viuda y sus hijos. Capuz se implico en gran medida en la creación del Museo Sorolla, formando parte del Patronato del Museo creado en 1931.

La 2ª planta del museo era la zona dedicada a los dormitorios de la familia Sorolla. Dichas estancias, fueron acondicionadas en 1945 como salas de exposición y en ellas se muestra a los visitantes la obra de Sorolla ordenada cronológicamente. Así en la sala IV se muestran lienzos de Sorolla realizados entre los años 1880 y 1909. En la sala V, la obra comprendida entre 1909 y 1911.

La sala VI se halla dedicada a exponer algunos estudios, entre 1911 y 1914, para la obra “La visión de España”. Finalmente la sala VII corresponde a la obra realizada por Sorolla entre 1914 y 1920, los últimos años del pintor, previos a la parálisis que le impediría continuar con su magnífica obra y finalmente le llevaría a la muerte, tras unos años de retiro en el madrileño pueblo de Cercedilla.

Patio andaluz - Museo Sorolla

Ya solo nos queda disfrutar de la gran colección de objetos de cerámica que Sorolla fue acumulando a lo largo de su vida, bien regalos de sus amigos o adquiridos por el mismo y procedentes de la práctica totalidad de las regiones de España. Dicha colección se encuentra expuesta alrededor del Patio Andaluz situado en el semisótano de la vivienda en él que se percibe una gran influencia de los patios de Sevilla o Granada y cuya función principal era la de proporcionar luz y ventilación a esta zona del edificio.

Colección de cerámica de Joaquín Sorolla - Museo Sorolla

Se trata de un pequeño espacio distribuido alrededor de una fuente de azulejería de Triana. El zócalo de las galerías que lo rodean es de la fábrica de Ruiz de Luna en Talavera, mientras que los paneles con la escena de caza y los santos cocineros son de Manises. Alrededor de este patio se distribuían, mientras el inmueble fue utilizado como vivienda de la familia Sorolla,  las zonas de servicio, como la cocina, el lavadero o la vivienda de los guardeses. Platos, ánforas, pilas benditeras, o tinajas se pueden ver en un luminoso y abigarrado espacio donde apenas se pueden entrever las paredes dada la ingente cantidad de piezas expuestas.

Lo confieso, el Museo Sorolla es mi museo favorito. No se trata de un gran museo, como lo son el Prado o el Thyssen-Bornemisza, pero sin duda alguna posee un encanto especial y además, me permite ver y disfrutar en un marco inigualable la obra de uno de mis pintores fetiche, Joaquín Sorolla, el genio y el maestro de la luz.

Joaquín Sorolla y Mariano Benlliure con sus respectivas familias

Museo Sorolla – Pº. del General Martínez Campos, 37.

Horario: Martes a sábado de 9:30 a 20:00 h. Domingo y festivos de 10:00 a 15:00 h. Cerrado todos los lunes del año, 1 de enero, 1 de mayo, 24, 25 y 31 de diciembre.

http://museosorolla.mcu.es/

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Acerca de Titinet

No voy a cansaros nada mas empezar. Doy por hecho que vuestro interés no radica en mi persona, sino en lo que a partir de ahora podáis leer en este blog que nace hoy. Así que de mis 55 años de vida, os diré simplemente que soy madrileño de nacimiento y de corazón, que estudie Geografía e Historia y que aparte de la debilidad que siento por la ciudad donde nací, mi gran pasión ha sido siempre y lo seguirá siendo, viajar. Mi padre solía decir que "viajar debería de ser una asignatura obligatoria en todos los planes de estudios" y yo, desde muy pequeño comprendí cuanta razón tenia. Viajar te enriquece, te ayuda a ser mas tolerante con otras culturas, con otras religiones y te ayuda a tener una mente mas abierta y receptiva. Viajar te aporta algo que los libros y las horas de estudio, por mucho que te den, jamas podrá ser igual de enriquecedor. A lo largo de mis muy vividos 55 años, he viajado siempre que he podido, y no ha sido poco. He recorrido prácticamente toda Europa y también he tenido ocasión de viajar a Asia, África y América. Pero por mucho que haya viajado, y tengo intención de seguir haciéndolo, mi ciudad siempre sera Madrid y mi sitio siempre estará aquí. En esta ciudad que me vio nacer y que día tras día me ha ido desvelando sus secretos, contándome sus historias, sus momentos de gloria, sus éxitos, pero también sus miserias, sus dramas y sus fracasos. Una ciudad con un pasado y una historia mucho mas extensa e interesante de lo que muchos conocen. Una ciudad abierta a todos, acogedora y cosmopolita. Una ciudad con una riqueza cultural y humana capaces de sorprendernos en muchas ocasiones. Todo esto es para mi Madrid, y este blog pretende contároslo y haceros participes de la historia y las posibilidades que ofrece esta maravillosa ciudad. Espero que lo disfrutéis. Adelante. Poneos cómodos y sed bienvenidos.
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