La Casa del Milagro de la calle del Sacramento.

La Casa del Milagro ya no existe. Fue en su momento una más de las numerosas víctimas de la voraz e insaciable piqueta al servicio del Ayuntamiento de la Villa y Corte. La manzana donde se encontraba la Casa del Milagro, era la nº 183 de la Planimetría General de la Villa y estaba constituida por cuatro casas, ocupando una de ellas la mitad de la manzana.

De las tres casitas restantes se sabe que una de ellas, la más grande, perteneció a Don Bernardino de la Canal, que fue regidor de la Villa. Estaba situada entre la calle del Sacramento y las del Rollo, la del Duque de Nájera y la de Madrid, lugar donde, actualmente nos encontramos con una plaza bajo la cual hay un aparcamiento municipal. No se trataba de un edificio especialmente hermoso, no era un edificio ante el cual uno se detuviera para observar su arquitectura, pero si era parte de la historia y sobre todo de las leyendas de nuestro querido y maltratado Madrid.

Era un caserón de un solo piso, con cierto encanto casi rural, que reflejaba el estilo de las viviendas de una época ya pasada. En estas mismas, calles los faroles apenas iluminaban los viejos palacios que fueron propiedad de Antonio Pérez, D. Juan de Austria o  la Princesa de Éboli, allí se encuentra la Basílica Pontificia de San Miguel, donde el valido de Felipe II pidió derecho de asilo una noche cuando no le quedo mas remedio que huir de la Corte ante sus continuos desmanes, abusos de poder e intrigas. En la misma zona se hallan las calles del Nuncio, la de Segovia, la Cava Baja, las gremiales de Cuchilleros y Latoneros, la plaza del Conde de Barajas con el convento de las monjas Carboneras, la plaza de la Paja con su preciosa Capilla del Obispo, la calle de Don Pedro o la de San Nicolás, con la que dicen fue la primera iglesia de Madrid tras la reconquista y que aun conserva parte de su arquería mudéjar. Este era el Madrid lleno de historia y costumbrismo, lleno de casticismo donde Luis Candelas, iba de mesón en mesón y donde las duquesas se mezclaban de tapadillo con el pueblo, acompañadas por personajes como Pepe-Hillo, Paquiro o el mismísimo Goya.

En este viejo y entrañable Madrid, lleno de fantasmas escondidos entre sus muros hasta que llega la noche y salen a pasear por sus tejados y asomarse a los balcones, en este Madrid lleno de misterios y leyendas, la misteriosa dama de nuestra historia paseaba la tristeza y la melancolía de sus desamores y sus añoranzas.

La leyenda de La Casa del Milagro nació hace más de cuatro siglos, cuando una hermosa y misteriosa dama se asomo al balcón de la casa, al paso enamorado del caballero D. Juan Echenique, apuesto y gallardo guardia de Corps de su majestad Felipe III. Las leyendas contaban que la dama en cuestión se paseaba por el tejado de la vivienda en las noches de luna llena, para posteriormente asomarse a los balcones de la casa donde había vivido. Poco después, tras permanecer unos instantes asomada al balcón y como si la desesperación por la ausencia de su amado la obligara a ello, la misteriosa dama, de grandes y hermosos ojos negros, pálida y muy bella, con su enlutado vestido de terciopelo guarnecido de perlas, salía a la calle a través de la puerta de cuarterones que se abría misteriosamente y volvía a cerrarse sin que aparentemente nadie la tocara. Por ese mismo portón entro hace más de tres siglos su enamorado, para horas después, tras una única e inolvidable noche de amor y pasión, volver a subir y de nuevo, y tras unos pocos minutos salir aterrorizado, pálido y demudado, con la espada que antes había dejado olvidada en casa de la dama en la mano y que al volver a recogerla encontró, según cuenta la leyenda, a los pies de un crucifijo entre dos velas encendidas. El caballero, tras darse cuenta de su olvido, comprueba al regresar en busca de su espada, que la dama ha desaparecido. La casa mostraba un aspecto abandonado. Un candado impedía el acceso, lo que le obligó a llamar sin descansó, pero nadie respondió. Ante su insistencia, un vecino se asomó a la ventana y le informó que en esa casa no vivía nadie desde hacía más de cincuenta años. Juan de Echenique, haciendo caso omiso, rompió la cerradura y entro en la vivienda. Los ricos tapices, la vajilla y la cubertería de plata y oro, los hermosos muebles, las suaves alfombras, incluso el lujoso dormitorio de la dama donde habían dado rienda suelta a su amor entre sabanas de suave hilo, también han desaparecido. Todo se ha desvanecido de forma misteriosa y en tan solo unos minutos, y en su lugar tan solo hay suciedad, telarañas, abandono y vacio. De pronto, reconoció un cuadro que mostraba el retrato de la mujer con la que había pasado la noche. La fecha no dejaba lugar a dudas, había sido pintado hacía más de cincuenta años. Cuentan los cronistas de la época que el apuesto capitán, profundamente impresionado por lo ocurrido, no dudo en interpretar los hechos como una señal del mas allá ante su licenciosa y libertina vida lo que le llevó abandonar su carrera militar y se retiró a un convento el resto de sus días.

Esta es la leyenda de la Casa del Milagro, donde una noche de principios del siglo XVII el apuesto caballero Echenique, capitán de la guardia de Corps, amo a un bello fantasma que, sigue contando la leyenda, durante el derribo de su casa en la calle del Sacramento, una noche de luna llena salió sigilosamente de entre sus ruinas, como es costumbre en los fantasmas, para dirigirse calle del Sacramento arriba, con el borde de su negro vestido rozando en un suave susurro el empedrado de la calle, sus pies calzados con hermosos chapines también de terciopelo pisando sin hacer ruido. Tras girar por la calle del Cordón llega a la plaza de la Villa. En ese preciso instante, la puerta de la Torre de los Lujanes se abre silenciosamente, la misteriosa dama entra y la puerta se cierra tras ella.

La casa del Milagro de la calle Sacramento

El fantasma de la hermosa dama que, todo indicaba iba a quedarse sin cobijo, parece haber encontrado un nuevo refugio, un noble y digno lugar para tan noble y hermoso fantasma.

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Acerca de Titinet

No voy a cansaros nada mas empezar. Doy por hecho que vuestro interés no radica en mi persona, sino en lo que a partir de ahora podáis leer en este blog que nace hoy. Así que de mis 55 años de vida, os diré simplemente que soy madrileño de nacimiento y de corazón, que estudie Geografía e Historia y que aparte de la debilidad que siento por la ciudad donde nací, mi gran pasión ha sido siempre y lo seguirá siendo, viajar. Mi padre solía decir que "viajar debería de ser una asignatura obligatoria en todos los planes de estudios" y yo, desde muy pequeño comprendí cuanta razón tenia. Viajar te enriquece, te ayuda a ser mas tolerante con otras culturas, con otras religiones y te ayuda a tener una mente mas abierta y receptiva. Viajar te aporta algo que los libros y las horas de estudio, por mucho que te den, jamas podrá ser igual de enriquecedor. A lo largo de mis muy vividos 55 años, he viajado siempre que he podido, y no ha sido poco. He recorrido prácticamente toda Europa y también he tenido ocasión de viajar a Asia, África y América. Pero por mucho que haya viajado, y tengo intención de seguir haciéndolo, mi ciudad siempre sera Madrid y mi sitio siempre estará aquí. En esta ciudad que me vio nacer y que día tras día me ha ido desvelando sus secretos, contándome sus historias, sus momentos de gloria, sus éxitos, pero también sus miserias, sus dramas y sus fracasos. Una ciudad con un pasado y una historia mucho mas extensa e interesante de lo que muchos conocen. Una ciudad abierta a todos, acogedora y cosmopolita. Una ciudad con una riqueza cultural y humana capaces de sorprendernos en muchas ocasiones. Todo esto es para mi Madrid, y este blog pretende contároslo y haceros participes de la historia y las posibilidades que ofrece esta maravillosa ciudad. Espero que lo disfrutéis. Adelante. Poneos cómodos y sed bienvenidos.
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