Leyendas y misterios de la Villa y Corte: La Casa de las Siete Chimeneas

Historias de fantasmas, sucesos macabros, hechos inexplicables, siniestras leyendas, cadáveres anónimos…. No hay casa más misteriosa en Madrid que la llamada Casa de las Siete Chimeneas.

Efectivamente, la Casa de las Siete Chimeneas, es probablemente el edificio con más historias misteriosas de Madrid. Este edificio es uno de los escasos ejemplos de arquitectura civil del siglo XVI que sobreviven en Madrid. Situada a escasos metros de la Gran Vía, en la Calle Infantas, desemboca en una plaza tranquila, la Plaza del Rey. Hoy en día en este edificio, reconocible por las siete chimeneas que se pueden ver en su tejado, es conocido por los madrileños por su historia siempre ligada a hechos trágicos, oscuros y misteriosos.

El edificio original fue construido en el Siglo XVI, según algunas fuentes por el arquitecto António Sillero (aunque otras versiones apuntan a Juan de Herrera) por orden de Pedro de Ledesma, secretario de Indias de Felipe II, quien se la regaló a su hija Elena, como regalo por su boda con el gallardo y apuesto capitán Zapata, destacado miembro de la Armada Española. La boda se celebro a instancias del propio monarca en el convento de San Martín, siendo el padrino de la novia el mismísimo Felipe II, que regalo a la joven siete arras de oro, símbolo, según se decía, de los siete pecados capitales y como advertencia para no caer en ellos.

En esta casa fijaron su residencia los recién casados hasta que el capitán tuvo que marchar a Flandes, donde tomó parte en la batalla de San Quintín. Elena se quedó sola en la casa, esperando noticias de su marido, hasta que finalmente recibió la peor de las noticias, su esposo había fallecido en el frente. La joven y desconsolada viuda quedo sumida en una desesperación y tristeza infinitas, y de este modo, sin atender a razones, loca de pena y desconsolada se convirtió en un alma errante que deambulaba por la casa, hasta que un día apareció muerta sobre la cama, con una misteriosa sonrisa dibujada en su joven rostro. Aparentemente había muerto de amor, pero los rumores pronto comenzaron a circular por los mentideros de la capital del reino y el servicio de la casa afirmaba que la joven viuda mostraba signos de violencia cuando apareció muerta en su alcoba.

El extraño fallecimiento de Elena corrió como la pólvora y rápidamente se convirtió en la comidilla de todo Madrid. A partir de ese momento, nada pudo contener los rumores sobre el amante secreto de Elena y se decía que éste era nada menos que Felipe II. El propio rey encargó abrir una investigación para esclarecer las misteriosas circunstancias del suceso pero cuando los alguaciles encargados llegaron a la Casa de las Siete Chimeneas para comenzar su trabajo descubrieron que el cadáver de Elena había desaparecido. Y el misterio se hizo aún mayor. ¿Dónde estaba el cadáver de la joven?. A partir de ese momento y de esa extraña desaparición comienzan a producirse una serie de apariciones en la casa. Fueron muchos los testigos que juraron haber visto el espectro de una doncella vestido de blanco caminando por el alero del tejado, caminando con paso lento, a veces sujetando una antorcha. El paseo nocturno terminaba con la enigmática aparición arrodillada en dirección al Alcázar, lugar de residencia de Felipe II. Permanecía unos instantes dándose golpes de pecho, después se levantaba y lentamente desaparecía. A partir de entonces, las gentes de Madrid al pasar junto a la casa aceleraban el paso y se santiguaban aterrorizadas. La imaginación popular no tardó en relacionar el inesperado fallecimiento, con las periódicas visitas a la finca del  mismísimo Felipe II, quien se dice acudía embozado por las noches a visitar a la joven viuda. Jamás se pudo aclarar, si la muerte de la joven fue debida a causas naturales, si se trató de un suicidio o si la larga mano del siempre intrigante Antonio Pérez, secretario de Felipe II, tuvo algo que ver en todo este trágico asunto.

Con el paso de los años y del tiempo cesaron las apariciones y la historia de Elena cayó en el olvido. En 1583, la casa fue comprada por Baltasar Cattaneo, un comerciante genovés, que adquirió la propiedad por la mitad de su valor, valiéndose de testaferros. Poco después, Cattaneo encargo al arquitecto Andrea de Lurano la ampliación del inmueble, con dos alturas y tejado a cuatro aguas rematado con siete chimeneas. En 1590, el doctor Francisco Sandi y Mesa adquiere la finca, y la convierte en la sede del mayorazgo de la familia de los Colmenares, condes de Polentinos por gracia de Felipe V desde 1716.

El caserón fue residencia de varios nobles en los siglos posteriores a este misterioso suceso, hasta que en el Siglo XIX, el Banco de Castilla se hizo con la propiedad de este edificio. Y fue a partir de ese momento, cuando el  misterio de Elena volvió a ser fuente de rumores y comentarios al producirse un inesperado giro en la historia. Durante las obras de reforma del edificio, tras uno de los muros del sótano, unos operarios descubrieron, con estupor, el cadáver de una mujer con un puñado de monedas de oro de la época de Felipe II.

No obstante, estos no son los únicos acontecimientos trágicos y misteriosos que rodean a la Casa de las Siete Chimeneas. Esta casa fue la residencia de Leopoldo de Gregorio, Marques de Esquilache, ministro de Carlos III. Durante el Motín de Esquilache de 1766, cuyo detonante fue la prohibición por parte del ministro del uso de la capa y el sombrero de ala ancha, con la excusa de que bajo la capa se podían esconder armas y el sombrero de ala ancha ocultaba el rostro, el pueblo se echo a la calle para que cesaran los continuos abusos del Marqués de Esquilache y uno de los primeros sitios donde fueron fue a la que era su residencia habitual cuando se encontraba en Madrid, la casa de las siete chimeneas. Uno de los mayordomos que vigilaban la casa, trato por todos los medios a su alcance de impedir el acceso al populacho exaltado, que finalmente consiguió tirar la puerta, matando al mayordomo. El resto de servicio, ante la gravedad de la situación no dudo en rendirse a lo inevitable y de este modo y felizmente nada más ocurrió, ya que Esquilache no se encontraba en la casa en aquellos momentos. La realidad es que en aquella época las reyertas a causa de las mujeres de mal vivir y el vino eran más que habituales, había buenos mesones por la zona de esta señorial casa, y los jóvenes madrileños eran hábiles con la espada. Razón por la que el marqués de Esquilache intento imponer tan desafortunada medida. Finalmente, Carlos III destituyó a Esquilache y aceptó las reivindicaciones de los ciudadanos, al tiempo que él se refugiaba en Aranjuez esperando que se calmara la Capital y que el conflicto no se extendiera como la polvora por el resto de España. En los años 60 del siglo pasado, en unas nuevas reformas se encontró un nuevo cuerpo, ésta vez de un hombre, tras una de las paredes de la casa. ¿Sería el cadáver del desafortunado mayordomo?

No acaban aquí los acontecimientos ocurridos en la Casa de las Siete Chimeneas y si bien ya no se trata de misterios, ni leyendas siniestras y misteriosas, sí que se trata de anécdotas y hechos que forman parte de la historia de nuestro país. El edificio fue residencia de los embajadores de Nápoles, Francia y Austria, y en el también tuvo su domicilio la viuda del general Lacy, tras ser fusilado en el Castillo de Bellver de Palma de Mallorca, en1817, por haberse sublevado contra el absolutista Fernando VII. Los defensores de la Constitución de 1812, “La Pepa”, acudían hasta la Plaza del Rey para visitar a la viuda y honrar la memoria del militar. En 1948 fue declarada Monumento Histórico-Artístico, y en 1995, Bien de Interés Cultural. En la actualidad, la Casa de las Siete Chimeneas es sede del Ministerio de Educación y Cultura.

Pocos edificios en Madrid encierran a la vez tantos misterios sin resolver, tantas leyendas y tanta historia entre sus muros. No hay casa más misteriosa en Madrid que la llamada Casa de las Siete Chimeneas.

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Acerca de Titinet

No voy a cansaros nada mas empezar. Doy por hecho que vuestro interés no radica en mi persona, sino en lo que a partir de ahora podáis leer en este blog que nace hoy. Así que de mis 55 años de vida, os diré simplemente que soy madrileño de nacimiento y de corazón, que estudie Geografía e Historia y que aparte de la debilidad que siento por la ciudad donde nací, mi gran pasión ha sido siempre y lo seguirá siendo, viajar. Mi padre solía decir que "viajar debería de ser una asignatura obligatoria en todos los planes de estudios" y yo, desde muy pequeño comprendí cuanta razón tenia. Viajar te enriquece, te ayuda a ser mas tolerante con otras culturas, con otras religiones y te ayuda a tener una mente mas abierta y receptiva. Viajar te aporta algo que los libros y las horas de estudio, por mucho que te den, jamas podrá ser igual de enriquecedor. A lo largo de mis muy vividos 55 años, he viajado siempre que he podido, y no ha sido poco. He recorrido prácticamente toda Europa y también he tenido ocasión de viajar a Asia, África y América. Pero por mucho que haya viajado, y tengo intención de seguir haciéndolo, mi ciudad siempre sera Madrid y mi sitio siempre estará aquí. En esta ciudad que me vio nacer y que día tras día me ha ido desvelando sus secretos, contándome sus historias, sus momentos de gloria, sus éxitos, pero también sus miserias, sus dramas y sus fracasos. Una ciudad con un pasado y una historia mucho mas extensa e interesante de lo que muchos conocen. Una ciudad abierta a todos, acogedora y cosmopolita. Una ciudad con una riqueza cultural y humana capaces de sorprendernos en muchas ocasiones. Todo esto es para mi Madrid, y este blog pretende contároslo y haceros participes de la historia y las posibilidades que ofrece esta maravillosa ciudad. Espero que lo disfrutéis. Adelante. Poneos cómodos y sed bienvenidos.
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