Recorriendo el Madrid antiguo: el Madrid de Los Austrias. 1ª parte.

Para poder saborear mejor el llamado Madrid antiguo, el Madrid de los Austrias, con sus escondidos rincones llenos de anécdotas y leyendas, de grandes y pequeñas historias, de grandezas y miserias, lo mejor será comenzar por situarnos en la plaza de Puerta Cerrada. Desde aquí comenzaremos un recorrido que nos llevara a través de las calles, pasajes, travesías, plazas y plazuelas del Madrid de los siglos XVI y XVII. Las calles del Sacramento, del Cordón y del Rollo, el pasaje del Obispo, la plaza de la Cruz verde, la recoleta plazuela de San Javier, la calle Mayor, la increíble Plaza de la Villa, la Cava de San Miguel y la calle de Cuchilleros, serán testigos de nuestros pasos, mientras vamos conociendo un poco mas de la historia de la Villa y Corte de Madrid.

Plaza de Puerta Cerrada

Desde allí, y al pie de la cruz de piedra, podremos abarcar con la mirada las 9 calles que confluyen en esta plaza: Segovia, Nuncio, Cava Baja, Tintoreros, Latoneros, Cuchilleros, Gómez de Mora, La Pasa y San Justo, que apenas a 200 m. y tras pasar la Plaza del Cordón se convertirá en la calle del Sacramento.

Casa Paco - Puerta Cerrada 1

Comenzaremos nuestro paseo por la calle de San Justo, no sin antes encontrarnos con la muy conocida taberna  Casa Paco (Puerta Cerrada,11), muy frecuentada por su ambiente bullicioso, típico de las tabernas madrileñas, así como por la calidad de sus vinos de Valdepeñas, sus famosos torreznos, sus chicharrones, su queso o su jamón. Haciendo esquina con la calle de la Pasa se encuentra el Palacio Arzobispal, un inmenso edificio de forma triangular edificado durante el reinado de  Carlos III. Era la residencia madrileña del Arzobispo de Toledo, sede de la que por entonces, aun dependía Madrid en términos eclesiásticos.

Calle de la Pasa

Este edificio y su ubicación son el origen de un dicho popular madrileño: “El que no pasa por la calle de la Pasa, no se casa”, en alusión  a la calle por donde se accede al edificio. Aquí se encontraba la sede del Vicariato, donde era necesario solicitar los permisos para, una vez concedidos, contraer matrimonio.

Casa de Iván de Vargas 2 - 1928

Casa de Iván de Vargas 1 Casa de Iván de Vargas 3

Tras caminar apenas un par de minutos, llegaremos a la que fuera la casa de Iván de Vargas, donde nuestro Santo Patrón San Isidro Labrador y su esposa Santa María de la Cabeza, trabajaron durante años. Este caserón  fue derruido hace tan solo unos años, más concretamente el año 2002, ante la pasividad de un Ayuntamiento incapaz de evitar su perdida en una época en la que se supone, que la preservación del patrimonio histórico y cultural está plenamente garantizada. En su lugar se alza un edificio de obra nueva, aunque respetuosa con el entorno, que alberga la Biblioteca Municipal Iván de Vargas. Del edificio original se conservan tres escudos heráldicos realizados en piedra y que, convenientemente restaurados, pueden contemplarse en la fachada que da a la calle del Doctor Letamendi, propietario del inmueble en el siglo XIX.

San Miguel 1 San Miguel 7

Justo enfrente se alza  la Basílica Pontificia de San Miguel Arcángel, obra del arquitecto italiano Santiago Bonavía y un gran ejemplo del más puro barroco español con su planta de cruz latina y su particular fachada convexa, rematada por dos torres con chapiteles y un frontón que continua la curvatura de la fachada. En la actualidad está adscrita a la Nunciatura Apostólica en España y en 1960 fue confiada al Opus Dei.

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Entre la Basílica y el Palacio Arzobispal se encuentra el pasadizo del Panecillo, que aún a día de hoy, mantiene intacto el sabor y la imagen de siglos atrás. En la actualidad sus dos extremos están cerrados con unas verjas de forja y es que, debido a su escasa iluminación y su trazado en ángulo, este estrecho callejón se convirtió en el escondite perfecto para ladronzuelos y otras gentes de mal vivir, que dieron más de un disgusto a aquellos que tomaban este atajo a fin de acortar camino hacia la calle Mayor. Por este motivo a comienzos del Siglo XIX se decidió su cierre. Este rincón madrileño debe su nombre a una más de las muchas anécdotas de las que se nutre la historia de Madrid. En el siglo XVIII, el Cardenal – Infante D. Luis Alfonso de Borbón, y Farnesio, sexto hijo de Felipe V, estableció la costumbre de, a través de una de las ventanas del Palacio Arzobispal, entregar un panecillo y un puñado de pasas a los vagabundos y mendigos que lo pidiesen. La única condición, que antes hubiesen escuchado misa.

Calle del Rollo 1 Calle de Puñonrostro

Paseando por la zona recorreremos también las calles de Puñonrostro, donde estuvo situada la finca de recreo de Hernando Pérez del Pulgar (cronista de los Reyes Católicos), la del Rollo, cuyo nombre se debe a un hito o “rollo” de piedra labrada que había en la calle y que indicaba que Madrid, antes que Corte, había sido Villa y la plazuela de San Javier, que tiene el honor de ser la plaza más pequeña de Madrid.

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Siguiendo por la calle del Sacramento, nos encontraremos a nuestra derecha con la calle del Cordón, antiguamente llamado callejón de Los Azotados, una estrecha calle peatonal que nos conduce directamente hasta la plaza de La Villa y en ella, una de las tiendas más encantadoras del barrio,  El  Jardín del Convento  (Cordón, 1) donde Isabel, su propietaria, nos ofrece una gran variedad de dulces, chocolates, confituras y otros pequeños pecadillos, elaborados por las monjas y frailes de los numerosos conventos repartidos por la geografía española. Dejaos aconsejar por ella, lo hará con su simpatía habitual y una vez en casa disfrutaréis de lo lindo saboreando y paladeando lo que hayáis comprado.

Calle del Rollo 2

Seguimos por la calle del Sacramento, para, al llegar a la esquina con la ya mencionada calle del Rollo, descender por sus escalinatas hasta llegar a la calle Segovia, donde podremos ver una de las pocas “casas a la malicia” que quedan en Madrid, que ocupa una manzana completa delimitada por la plaza de la Cruz Verde, la travesía del Conde y las dos calles antes citadas.

Fuente de Diana Cazadora

En esta plaza, lugar de siniestros recuerdos, pues este fue el lugar donde se llevo a cabo el último Auto de Fe celebrado en Madrid, durante el reinado de Carlos II, se encuentra la fuente de Diana Cazadora, construida en 1850, siendo corregidor de la Villa y Corte, D. Francisco de Borja de Silva Bazán, XI marqués de Santa Cruz, para suministrar de agua potable al barrio. Su diseño corrió a cargo del arquitecto Martín López Aguado, mientras que la escultura de Diana, realizada en el siglo XVIII por los escultores Ludovico Turqui y Francisco del Valle venía de calle Segovia arriba, de la desaparecida fuente de Puerta Cerrada.

Palacio de los duques de Uceda Iglesia Catedral Castrense

 Tras un breve paseo por las calles de la Villa y Pretil de los Consejos, llegaremos de nuevo a la calle Mayor, al lugar donde se encuentran el palacio de los duques de Uceda o de los Consejos, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura palaciega madrileña del siglo XVII, la Iglesia Catedral Castrense de las Fuerzas Armadas, una espléndida muestra del barroco madrileño, y el monumento a las víctimas del atentado perpetrado contra S.S.M.M. D. Alfonso XIII y Dª Victoria Eugenia de Battenberg, el 31 de mayo de 1906, día de su boda, cuando regresaban hacia el Palacio Real procedentes de la Iglesia de San Jerónimo el Real (Los Jerónimos), donde se había celebrado la ceremonia. Nada más pasar el cruce con la calle San Nicolás, al llegar el carruaje de los Reyes frente a la embajada  Italiana (en la actualidad el Instituto Italiano de Cultura), a la altura del Nº 88 (actual 84) de la calle Mayor se produjo una explosión. Desde un balcón de la pensión situada en el tercer piso del inmueble, el anarquista Mateo Morral, arrojó, escondido en un ramo de flores, un artefacto explosivo al paso de la comitiva real.

Alfonso XIII - Atentado mayo 1906

La bomba fue desviada de su trayectoria por los cables del tranvía y en lugar de caer sobre la carroza descubierta, cayó sobre el numeroso público que se había congregado en la calle para vitorear y aclamar a los Reyes a su paso. El resultado fue de 25 personas fallecidas y alrededor de 100 heridas. Los reyes resultaron ilesos pero la cena que a continuación se iba a celebrar en el Palacio Real con motivo del enlace, se suspendió en señal de duelo por las víctimas. Como anécdota, destacar que, el piso principal del entonces Nº 88 de la calle Mayor era propiedad  del Duque de Ahumada, quien  había invitado a presenciar el paso de los  Reyes a familiares y amigos, algunos de los cuales fallecieron o resultaron heridos por la explosión. No olvidemos, que por aquel entonces la actual Catedral de Ntra. Sra. de la Almudena era tan solo un proyecto, de ahí que la boda  fuera celebrada en la iglesia de San Jerónimo el Real, y que Madrid, aun siendo la capital de España, carecía de una Catedral propiamente dicha, ejerciendo tales funciones la Iglesia Sacramental de San Isidro en la cercana calle de Toledo.

Casa Ciriaco

Allí mismo, en el Nº 84 de la calle Mayor, se encuentra el restaurante “Casa Ciriaco”, y si estamos por la zona a la hora de comer no deberíamos perdernos su famosa “gallina en pepitoria” la mejor de Madrid y la especialidad de la casa. Tras una buena comida, y si aún tenemos hambre podemos disfrutar de algún dulce en la pastelería  “La Santiaguesa” (Mayor, 73), otro de los comercios más tradicionales y emblemáticos de la zona. Después de esta dulce parada, seguiremos por la calle Mayor, y en el Nº 80 nos encontraremos con “La Librería”, donde podremos encontrar todo aquello que se haya publicado sobre Madrid, que os puedo garantizar no es poco.

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Continuemos nuestro paseo en dirección hacia la Puerta del Sol, pero sin llegar tan siquiera a acercarnos, pues antes y a nuestra derecha veremos cómo se abre ante nuestros ojos una de las plazas más hermosas de Madrid, la plaza de La Villa, uno de los pocos lugares de Madrid donde el tiempo parece haberse detenido. En esta preciosa plaza, confluyen tres calles: la de Madrid, del Cordón y del Codo. La calle Mayor la cierra por uno de sus lados. El origen de su nombre se lo debemos a  Enrique IV de Castilla, quién en el siglo XIV concedió a Madrid el título de “Noble y leal villa”. Antiguamente era la Plaza de San Salvador, por encontrarse delante de la iglesia del mismo nombre, en cuyo pórtico se celebraron  las primeras sesiones de pleno del entonces joven Ayuntamiento de Madrid.

Plaza Mayor & Austrias (69)

En la parte derecha de la plaza, se alza la Casa de la Villa, pensada en un principio como Cárcel de la Villa y posteriormente sede durante siglos del Ayuntamiento de Madrid, hasta su reciente traslado el año 2008 a su nueva sede en el Palacio de Cibeles. El edificio fue construido segun el proyecto del arquitecto Juan Gómez de Mora durante el reinado de Felipe IV. Reinando ya Carlos II, quien sería el último de los Austrias, se realizaron algunas reformas con el estilo propio de esa época: las molduras sobre las puertas principales, los escudos y remates de las torres corresponden al trabajo durante ese reinado por José Olmo y Teodoro Ardemans. A finales del siglo XIX, mas concretamente en 1789, Juan de Villanueva incorporó la columnata neoclásica que se asoma a la calle Mayor.

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La Casa de Cisneros, fue mandada construir por el sobrino del Cardenal Cisneros, Benito Jiménez de Cisneros, se trata de una suntuosa casa-palacio construida en 1537, cuya entrada principal no se encontraba en la Plaza de la Villa, en la fachada que daba a la Plaza de la Villa, estaba el acceso las cuadras y corrales, sino en la calle del Sacramento, donde aún se puede ver un precioso balcón de estilo plateresco. Tras varias reformas, ya en el siglo XX, Luis Bellido añadió un pasadizo elevado que, salvando la calle de Madrid, une la Casa de Cisneros  con la Casa de la Villa. En la actualidad y tras una reciente rehabilitación alberga algunas dependencias municipales.

Torre y Casas de los Lujanes - Grabado de 1843 Plaza de La Villa 3

La Torre y Casas de los Lujanes se encuentran al otro lado de la estrecha calle del Cordón, llamado con anterioridad callejón de los Azotados. La primera de las Casas, que albergó hasta no hace muchos años, la Hemeroteca Municipal es un edificio del siglo XVI, con un precioso arco de herradura apuntado de estilo mudéjar con portón de madera. En su interior se encuentra la escalera gótica que estuvo en el hospital de La Latina antes de ser derruido y hasta hace unos años,  justo al lado, estuvieron los sepulcros de platerescos de Beatriz Galindo “La Latina” y su esposo Francisco Ramírez “El Artillero”, sepulcros que en la actualidad y tras un largo proceso de restauración, se encuentran en el Museo de San Isidro o de los Orígenes, en la cercana Plaza de San Andrés.

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Pegada a esta se encuentra la casa en donde realmente vivieron los Lujanes, así como la Torre donde, según cuenta la historia, el rey Francisco I de Francia, tras ser derrotado por el Emperador Carlos V en la Batalla de Pavía estuvo preso. La realidad, sin embargo, parece que fue otra: Francisco I, estuvo preso únicamente en Pavía, tras la batalla, y la Torre de los Lujanes no fue más que el lugar donde se alojó mientras que se habilitaban sus aposentos en el cercano Alcázar. Cuentan las crónicas de la época que Francisco I siempre se negó a hacer una reverencia ante Carlos V, quien mandó construir una puerta de escasa altura para acceder a la Torre, de modo que el Rey de Francia, tuviera que inclinarse al entrar. El  Emperador entró primero, con lo cual, al entrar el Rey de Francia por la puerta, tendría finalmente que inclinarse. Pero el francés fue astuto y justo en el momento de entrar, se dio la vuelta y entró de espaldas, inclinado, si, pero dando la espalda al Emperador. Parece ser y al menos así se cuenta, que esto, no solo no molestó al Emperador, sino que le pareció tan ingenioso que se reía cada vez que recordaba la anécdota.  Una más de las muchas leyendas que adornan la secular historia de la Torre de los Lujanes.

Monumento a D. Álvaro de Bazán - Mariano Benlliure 2

Más o menos en el centro de la plaza, se  encuentra la estatua de bronce de D. Álvaro de Bazán, obra del gran escultor Mariano Benlliure. En su pedestal podemos leer, aparte de la dedicatoria a D. Álvaro de Bazán, unos versos que el gran Lope de Vega dedicó al ilustre marino y que dicen así:

“El fiero turco en Lepanto, en la Tercera el francés, y en todo mar el inglés, tuvieron de verme espanto. Rey servido y patria honrada dirán mejor quién he sido por la cruz de mi apellido y con la cruz de mi espada”

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Pero dejemos atrás la plaza de la Villa, sobre cuyos edificios volvemos a hablar en mayor profundidad en ocasiones posteriores, tiempo habrá,  y continuemos por la calle Mayor hasta llegar a la plaza de San Miguel donde podremos disfrutar de los manjares que nos ofrece el remodelado Mercado de San Miguel, convertido en uno de los puntos de encuentro más frecuentados del barrio por la cantidad y la calidad de su oferta gastronómica, que abarca desde los buenos caldos, hasta los mariscos, los jamones y embutidos más selectos, encurtidos, pastelería, frutería, comida japonesa y un largo etcétera. Una oferta sin duda muy tentadora, aunque con unos precios algo fuera de lugar. En los alrededores del mercado, nos podremos sentar en alguna de las muchas terrazas que encontraremos a lo largo de la Cava de San Miguel o en las cercanas plazas del Conde de Miranda  o del Conde de Barajas. Yo particularmente recomiendo alguna de las situadas en la del Conde de Barajas, por tratarse de una plaza amplia, arbolada y cerrada al tráfico, un verdadero oasis de paz y tranquilidad en pleno centro de Madrid.

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Tras este breve recorrido llegaremos de nuevo a la plaza de Puerta Cerrada tras pasar por delante de la puerta de uno de los restaurantes más conocidos y más típicos de Madrid, y según el Libro Guinnes de los Records, el “Restaurante más antiguo del mundo”. Hablo de  Casa Botín (Cuchilleros, 17). Su especialidad: los asados en horno de leña, realmente sabrosos. Yo particularmente me inclino por el cochinillo, pero no sería justo menospreciar el cordero, lechal por supuesto, ni el cabrito. Si os decidís, intentad que os den una mesa en los sótanos del  local. Os aseguro que merece la pena al menos intentarlo.

Casa Revuelta

No puedo terminar este paseo, ni seria de justicia hacerlo, sin recomendar dos de los manjares más sabrosos y exquisitos de la zona, las tajadas de bacalao rebozado de  Casa Revuelta (Latoneros, 3) y sus callos a la madrileña de los miércoles. Dos auténticas delicias que, si se está por la zona a la hora adecuada, no deberíais pasar por alto.

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Y desde allí, desde el mismo lugar en que hace unas horas iniciáramos nuestro paseo, desde la plaza de Puerta Cerrada, comenzaremos a descender por la calle Segovia, en dirección hacia el puente del mismo nombre, que nos permite acceder a la Casa de Campo tras cruzar el Manzanares a su paso por Madrid, ese “aprendiz de río”, como lo definió genialmente D. Francisco de Quevedo.

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Pero eso será otra historia y otro día, cuando recorramos el viejo barrio de La Morería. El Madrid antiguo, aunque a algunos les sorprenda, da para mucho  y no es cuestión de agotaros a la primera de cambio.

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Acerca de Titinet

No voy a cansaros nada mas empezar. Doy por hecho que vuestro interés no radica en mi persona, sino en lo que a partir de ahora podáis leer en este blog que nace hoy. Así que de mis 55 años de vida, os diré simplemente que soy madrileño de nacimiento y de corazón, que estudie Geografía e Historia y que aparte de la debilidad que siento por la ciudad donde nací, mi gran pasión ha sido siempre y lo seguirá siendo, viajar. Mi padre solía decir que "viajar debería de ser una asignatura obligatoria en todos los planes de estudios" y yo, desde muy pequeño comprendí cuanta razón tenia. Viajar te enriquece, te ayuda a ser mas tolerante con otras culturas, con otras religiones y te ayuda a tener una mente mas abierta y receptiva. Viajar te aporta algo que los libros y las horas de estudio, por mucho que te den, jamas podrá ser igual de enriquecedor. A lo largo de mis muy vividos 55 años, he viajado siempre que he podido, y no ha sido poco. He recorrido prácticamente toda Europa y también he tenido ocasión de viajar a Asia, África y América. Pero por mucho que haya viajado, y tengo intención de seguir haciéndolo, mi ciudad siempre sera Madrid y mi sitio siempre estará aquí. En esta ciudad que me vio nacer y que día tras día me ha ido desvelando sus secretos, contándome sus historias, sus momentos de gloria, sus éxitos, pero también sus miserias, sus dramas y sus fracasos. Una ciudad con un pasado y una historia mucho mas extensa e interesante de lo que muchos conocen. Una ciudad abierta a todos, acogedora y cosmopolita. Una ciudad con una riqueza cultural y humana capaces de sorprendernos en muchas ocasiones. Todo esto es para mi Madrid, y este blog pretende contároslo y haceros participes de la historia y las posibilidades que ofrece esta maravillosa ciudad. Espero que lo disfrutéis. Adelante. Poneos cómodos y sed bienvenidos.
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