Las temporales del Prado. Goya en Madrid.

Bajo el subtitulo “Cartones para tapices 1775-1794” y estructurada en ocho secciones: la caza, divertimentos, las clases sociales, música y baile, niños, los sueños, las cuatro estaciones y el aire, el Museo Nacional del Prado presenta una interesante exposición sobre Goya, que nos permite observar los cartones para tapices creados por el aragonés, presentados junto a obras de otros artistas, además de pinturas y esculturas que le sirvieron de modelo para sus obras. Una selección, que nos muestra un apasionado diálogo entre el genio de Fuendetodos y otros grandes creadores. 

Goya en Madrid - Museo del Prado

Goya llegó a Madrid en enero de 1775 para colaborar con Anton Raphael Mengs, que por aquel entonces era primer pintor de cámara y director artístico de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara. Su primer encargo, seria la realización de una serie de siete cartones para tapices destinados a los Sitios Reales en los que supo reflejar las costumbres y tradiciones del pueblo, con su extraordinaria capacidad para captar los mil y un diferentes matices de los hombres, mujeres y niños de España. Escenas llenas de alegría, música, juegos de seducción y fiestas, pero también de violencia, engaños y tragedia.

Plantas, alzados y perfil del Museo del Prado, Juan de Villanueva (1796)

Los cartones para tapices llegaron al Museo del Prado en 1870, procedentes de los almacenes del Palacio Real, adonde habían sido trasladados desde la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara en 1857. Tras su restauración, ya que habían permanecido enrollados durante décadas, el entonces director del museo, Aureliano de Beruete, decidió que fueran expuestas al público en algunas salas de la planta baja especialmente dedicadas a Goya, que fueron inauguradas en 1921, donde permanecieron hasta su desmontaje durante la Guerra Civil. Desde de 1998 se pueden ver en las salas especiales que suelen ocupar de forma habitual en la segunda planta del edificio de Villanueva.

Vista de la exposición Goya en Madrid Seguir leyendo

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Visitantes ilustres. Con buena letra.

Tras los músicos, les llega el turno a los escritores que visitaron la Villa y Corte de Madrid. Pero no serán los últimos acerca de quienes se escriba en este blog. Tras ellos llegarán políticos, poetas, gentes del cine, científicos… En resumen, un repaso a aquellos visitantes ilustres, que se han dejado caer en algún momento por nuestra querida ciudad.

Giacomo Casanova en 1767.

Giacomo Casanova - Anton Raphael Mengs

Giacomo Casanova nació en Venecia el 2 de Abril de 1725, y desde muy joven se dedico a disfrutar de la vida de todas las maneras posibles e imaginables, convirtiendose en un auténtico hedonista, que vivía únicamente, por y para el placer y el disfrute de la vida:

“Mi ocupación principal fue siempre cultivar el goce de mis sentidos”

Su vida estuvo llena de aventuras y experiencias de lo mas variado: fue seminarista, estudio Leyes, fue secretario personal de un Cardenal, estuvo en el ejército, estudió física, biología y química, pero también la cábala y las ciencias ocultas. Fue protegido del Senador Bragadito y dedicó su vida a viajar, seducir a cuanta mujer se cruzo en su camino y relacionarse al más alto nivel. En resumen, Casanova concibió la vida como una obra de arte de la que había que disfrutar al máximo. Este espíritu aventurero y hedonista, una constante a lo largo de su vida, hizo que se viera involucrado en numerosos problemas, llegando a dar con sus huesos en la carcel en varias ocasiones, logrando escaparse de ella en alguna que otra ocasión. Su visita a Madrid, donde se relaciono con ilustrados como Campomanes y Olavide, militantes anticlericales que habían intervenido en la expulsión de los jesuitas, estuvo relacionada con ciertos encargos de la masonería, lo que no impidió que estudiara a fondo las costumbres de nuestro pais.

Casanova intentando seducir a La Charpillon - Ilustración de Leroux

En las mas de 3.000 paginas de sus memorias, tituladas “La historia de mi vida”, Casanova crea una de las grandes obras maestras de la literatura del s. XVIII, con la que lleva a cabo un repaso extenso al tiempo y los lugares en los que le toco vivir. Casanova, al hablar acerca del relato de su vida asegura que:

“El relato de mi vida no es un relato dogmático”

Portada del 6º tomo de las Memorias de Giacomo Casanova titulado %22Pasiones Españolas%22 (Elek Books - London 1894)-

En 1767 Giacomo Casanova, con 42 años, tras múltiples peripecias, entra en Madrid a través de la Puerta de Alcalá montado en una mula, tras haber sido expulsado por indeseable de Austria y Francia.  Apasionado de la vida, como ya hemos dicho, se dedica a disfrutar de la vida madrileña y los numerosos placeres que ofrece al visitante, relatándonos en sus memorias su visita a Madrid con toda minuciosidad, contándonos desde la vida cotidiana del rey Carlos III, hasta su estancia en la Cárcel del Buen Retiro. Durante su estancia en la capital de España, se alojó en una fonda de la Calle de la Cruz, situada junto al teatro del mismo nombre, recomendada por un amigo de Burdeos. Un establecimiento, cuando menos curioso, donde las puertas de las habitaciones tenían el cerrojo por fuera y no por dentro, debido a la obsesiva y constante preocupación por la salvación de las almas de la Santa Inquisición, que en cualquier momento podía llevar a cabo una minuciosa inspección. En sus memorias, al hablar de los españoles, y por tanto de los madrileños, Casanova no duda en afirmar que:

“Los franceses siempre me han gustado por sus modales tan gentiles y corteses; los españoles no, porque son repelentemente orgullosos. Sin embargo, en más de una ocasión he sido engañado por los franceses. Jamás por los españoles. Desconfiemos pues de nuestros gustos”.

El baile del Fandango

Mientras se encuentra en Madrid, nuestro ilustre visitante muestra un gran interes por el misterioso lenguaje de la seducción española, la galantería y las misteriosas claves de las mujeres españolas, recatadas y discretas, pero con frecuencia predispuestas a los lances amorosos, intentando encontrar la forma de entenderlas, se convirtió en un apasionado del fandango, una escuela de bailecmuy popular en aquellos días, del que decía:

“Es el baile de parejas más loco e interesante que he visto en mi vida. Me parece que ninguna mujer puede negar nada a un hombre con el que ha bailado el fandango. El placer que me producía verlo me arrancaba gritos”

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El Ayuntamiento de Madrid nos recuerda la estancia en nuestra ciudad de tan ilustre y peculiar visitante con una de sus numerosas placas amarillas, situada en la calle de la Cruz,  en la que podemos leer:

“En este lugar estuvo la Fonda de la Cruz, donde GIACOMO CASANOVA, se alojó entre 1767 y 1768”

Victor Hugo en 1811.

Retrato de Víctor Hugo Seguir leyendo

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Recorriendo el Madrid antiguo: el Madrid de Los Austrias. 2ª parte

Si no recuerdo mal, cuando finalizamos nuestro primer recorrido por el Madrid de Los Austrias, hace ahora aproximadamente un año (como pasa el tiempo), lo hicimos en Puerta Cerrada, por tanto, creo que nada mas adecuado que iniciar esta segunda parte en ese mismo lugar, tras haber recargado las pilas con unas sabrosas tajadas de bacalao y unas cañas en Casa Revuelta.

La Villa y Corte de Madrid según el plano realizado por Juan Gómez de Mora hacia 1622.

Recorreremos la calle Toledo, la Plaza Mayor y las plazas de Santa Cruz y las Provincias, desde donde llegaremos, bajando por Esparteros, a Mayor y la Puerta del Sol. Luego, calle Arenal abajo, nos acercaremos hasta las plazas de San Martín y las Descalzas, con su monasterio, y desde allí, encaminaremos nuestros pasos hacia Ópera, donde entraremos en la estación de metro, para ver los restos de la fuente de los Caños del Peral. Visitaremos el Real Monasterio de la Encarnación, situado a tan solo unos pasos, y por último, llegaremos a la plaza de Oriente, punto final de este recorrido por el Madrid de los Austrias, donde recuperaremos fuerzas en alguna de las terrazas situadas frente a la estatua ecuestre de Felipe IV y el Palacio Real ¿Os animáis?

Colegio Imperial y Colegiata de San Isidro el Real

A escasos metros de la plaza de Puerta Cerrada, en la calle Toledo, se encuentra la primera parada de este recorrido: el Colegio Imperial y la Colegiata de San Isidro el Real, edificios ambos, construidos en el siglo XVII, sobre los terrenos cedidos por la Emperatriz María de Austria, hija de Carlos V y esposa de Maximiliano II, Emperador del Sacro Imperio Romano. En lo que respecta a la colegiata, es uno de los edificios más representativos de la arquitectura religiosa madrileña del siglo XVII.

Colegiata de San Isidro el Real San isidro Labrador y Santa María de la Cabeza

Proyectada en el mas puro estilo barroco por arquitectos de la Compañía de Jesús, sigue el modelo de la Iglesia del Gesù, de Roma, con planta de cruz latina de una sola nave con capillas laterales, crucero y cúpula, En el altar mayor de la iglesia, reposan los restos de San Isidro Labrador, patrón de Madrid, y de su esposa, Santa María de la Cabeza. Como dato curioso, creo que merece la pena mencionar, que, mientras duró la construcción de la Catedral de la Almudena. la Colegiata de San Isidro el Real fue el templo catedralicio de la diócesis de Madrid, albergando entre sus muros, las imágenes de la patrona de Madrid y el Cristo de la Buena Muerte de Juan de Mesa, ambos actualmente en la catedral madrileña.

Colegio Imperial Patio del Colegio Imperial Colegio Imperial

En cuanto al Colegio Imperial, fundado en 1558, merece especial mención su patio, construido entre 1679 y 1681 durante el reinado de Carlos II. Es obra de Melchor de Bueras, autor asimismo de la Puerta de Felipe IV, que sirve de entrada al parterre de los Jardines de El Retiro. Concebido a modo de claustro, presenta, a pesar de su inconfundible estilo Barroco, ciertos rasgos herrerianos, el estilo “oficial” de los Austrias, que marcó la arquitectura madrileña a lo largo de todo el siglo XVII.

Calle Toledo

Ahora, subamos por la calle Toledo hacia la Plaza Mayor, a la que accederemos pasando bajo uno de los arcos que permiten el acceso al que es sin duda, y con permiso de la Plaza de la Villa, el monumento mas importante y representativo del Madrid de los Austrias. Los orígenes de la Plaza Mayor se remontan al siglo XV, cuando en la confluencia de las calles de Toledo y Atocha, entonces extramuros, en la entonces llamada plaza del Arrabal se encontraba el mercado mas importante de la villa, construyéndose en esta época una primera casa porticada, o lonja, cuya finalidad era regular el comercio que allí tenia lugar.

Escudo de España con las armas de Carlos II, situado sobre la fachada de la Casa de la Panadería

No sería hasta 1561, cuando nacería la Plaza Mayor como tal. Felipe II encargó el proyecto a su arquitecto Juan de Herrera, que comenzó por derribar las “casas de manzanas” de la antigua plaza ese mismo año. En 1590, Diego Sillero comenzaría la construcción de la Casa de la Panadería, en el solar dejado tras el derribo de la antigua lonja, y la Casa de la Farmacia justo en frente, en el lado sur de la plaza. Finalmente, en 1617, reinando ya Felipe III, se le daría a las obras de construcción de la Plaza Mayor el que seria el impulso definitivo, siendo el encargado de las obras  Juan de Mora, que las finalizaría en 1619.

 Casa de la Panadería Casa de la Panadería

“Reinando Phelipe III y por su mandado se deshico y derrivó la plaza antigua de esta villa y se labró de nuevo en tiempo de dos años, siendo Presidente de Castilla Don Fernando de Acevedo Arcobispo de Burgos y superintendente de Castilla el licenciado Pedro de Tapia del Supremo Consejo de Castilla y de la general Inquisición y Corregidor Don Francisco de Villacís cavallero de la Orden de Santiago y Regidores Commissarios Juan Fernández y Don Gabriel de Ocaña de Alarcón caballero de el Orden de Santiago, Juan de Piñedo, Francisco Enríquez de Villacorta y Don Fernando Vallejo gentil hombre de la casa de Su Magestad y se acabó en el año 1619”

. Panorámica de la Plaza Mayor

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La Navidad mas dulce.

El turrón de Casa Mira, el tronco de Navidad de Lhardy, los polvorones de La Duquesita, el roscón de Reyes de la Antigua Pasteleria del Pozo y el mazapán de El Riojano. Asi hacíamos en casa de mis padres, que la Navidad fuera la fiesta mas dulce del año. Y así me gustaría contároslo.

 Navidad en Madrid

Por fin llegó la Navidad, ya no hay forma humana de escabullirse del ajetreo propio de estos días. Desde el pasado domingo 30 de noviembre y hasta el día 21 de diciembre estaremos en tiempo de Adviento, un termino procedente del latín “adventus”, que significa “a la espera”, porque eso es lo que hacemos durante estas fechas, esperar la llegada de Jesus, nuestro Señor, el día 24  de diciembre, Nochebuena.

Red de San Luis Puerta del Sol Plaza de España

En estos días, llegan también las interminables y costosas compras, el amigo invisible, los adornos, el Belén y el árbol de Navidad, Papa Nöel y los Reyes Magos, las aglomeraciones, los mercadillos, los espectáculos navideños, Cortylandia… Y, como no, las ineludibles comilonas y cenas con amigos y familiares, siempre acompañadas por los dulces típicos de estas fiestas: turrónes de los mas variados sabores, mazapan, roscón de Reyes, polvorones, peladillas… De estos pequeños placeres navideños es sobre lo que tratará la entrada de hoy.

Cortylandia 2014 Cortylandia 2014

En Madrid son varias las pastelerías que llevan mas de cien años dedicándose a elaborar, de modo totalmente artesanal, estos deliciosos dulces. Esta es mi particular lista con los mejores establecimientos, donde podréis encontrar todo lo necesario para que, esta sea la Navidad mas dulce.

Casa Mira – Carrera de San Jerónimo, 30.

Casa Mira

Casa Mira empezó en Madrid en 1842 con un pequeño puesto en la plaza Mayor. En 1855 abrió el local que ocupa en la actualidad, una pastelería a la que acuden tanto madrileños como visitantes, que llegan a hacer cola, como si de Dª Manolita se tratase, para comprar sus famosos turrones, yemas y polvorones totalmente artesanos. Desde su fundación, esta casa ya centenaria especializada en turrones, se ha convertido en lugar de peregrinación al que acuden los mas golosos desde toda España. Luis Mira, su fundador, se trajo a Madrid desde Jijona los secretos para elaborar unos deliciosos turrones, que hicieron que se pronto se convirtiera en proveedor de Isabel II. El escaparate de esta pastelería de la carrera de San Jerónimo, nos deja literalmente boquiabiertos con sus tortas imperiales, frutas escarchadas, marrón glacé y peladillas, haciéndose realmente dificil no sucumbir a la dulce tentación de sus recetas, elaboradas con productos de la mas alta calidad.

Horno de San Onofre – San Onofre, 3; Hortaleza, 9; Hernani, 7 y Mayor, 73.

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Blas de Lezo y Olavarrieta, un recién llegado a la Villa y Corte de Madrid.

Su historia de valor y heroísmo, sin duda habría sido llevada al cine de haber nacido en Estados Unidos o en Gran Bretaña, pero nació en España, nación treméndamente olvidadiza y desagradecida con sus héroes, de modo que, la heroica figura de Blas de Lezo y Olavarrieta se vio condenada al olvido, muriendo pobre y malherido, para ser enterrado en una fosa común en Cartagena de Indias, sin llegar a tener conocimiento de que Felipe V, el monarca a quien tan fielmente había servido, le había exonerado de todos los cargos presentados en su contra por el virrey de Nueva Granada, Sebastián de Eslava y Lazaga. Hubó que esperar al reinado de Carlos III, para que, en 1760, este héroe nacional fuera finalmente rehabilitado, concediéndosele a título póstumo, el marquesado de Ovieto por la “heroica defensa de Cartagena de Indias”, y aun mas, hasta el pasado 15 de noviembre de 2014, para que se le erigiera en la capital de España, un monumento digno de tan insigne personaje.

Blas de Lezo - Museo naval de Madrid

El monumento a Blas de Lezo en los Jardines del Descubrimiento de Madrid.

Hacía ya muchos años, sin duda demasiados, que no se inauguraba en Madrid, monumento alguno dedicado a cualquiera de nuestros numerosos prohombres, hasta que, el pasado 15 de noviembre, esta prolongada sequía tuvo un digno final, con la inauguración en un acto militar  presidido por D. Juan Carlos I, del monumento a Blas de Lezo, en el que el monarca fue recibido con honores militares, por parte de una compañía mixta integrada por dos secciones de Infantería de Marina y una de Marinería. El acto contó con la asistencia, entre otras personalidades, de la alcaldesa de Madrid, Ana Botella; el almirante jefe del Estado Mayor de la Armada, Jaime Muñoz-Delgado y el embajador de Colombia, Fernando Carrillo. Se salda de este modo una deuda histórica con el heroico marino español, que hasta ahora, no contaba con ninguna estatua en la capital de España.

 OLYMPUS DIGITAL CAMERABlas de Lezo - Molde de arcilla Blas de Lezo - Molde de arcilla

Veamos ahora cual fue el proceso de creación: Amaya comenzó creando un armazón metálico sobre el que iba fijando la arcilla necesaria hasta crear las formas básicas de la estatua. Una vez logrados los volúmenes y formas deseados, pasó a modelar el barro, hasta conseguir el resultado deseado. Acto seguido, sacó unos moldes de silicona y escayola con los que en la empresa Fundición Artística de Bronce Fademesa, radicada en Madrid, realizaron mediante el procedimiento de la cera perdida, el fundido en bronce de la estatua definitiva. Como último paso, Amaya procedió a repasar las imperfecciones, para terminar el proceso creativo aplicando la pátina final.

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El resultado final es un monumento de 7 metros de altura, de los que 3 corresponden a la figura del insigne marino, vestido con uniforme de Teniente General de la Armada, que se apoya sobre un pedestal realizado en piedra, donde se pueden ver una placa en bronce con el escudo de la Escuadra Naval del Mediterráneo y una inscripción en la que figura el siguiente texto:

“A Don Blas de Lezo y Olavarrieta 1689-1741 Teniente general de la Armada Española. La nación agradecida erigió este monumento por suscripción popular reinando S.M. el Rey Don Felipe VI. 15 de noviembre de 2014”

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Ha sido financiado en su totalidad por la Asociación Monumento a Blas de Lezo, presidida por Iñigo Paredes, que ha sido la impulsora mediante cuestación popular, apoyada por un grupo de trabajo del que han formado parte,  la Armada Española, la Real Academia Española, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Real Academia de la Historia, la Casa de América y el Instituto de Estudios Madrileños.

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La Puerta de Alcalá. La obra maestra de un gran arquitecto.

No es Madrid ciudad de grandes monumentos, nuestra querida villa no anda precisamente sobrada en lo que a ello se refiere. Sin embargo, entre todos los que son, hay uno que destaca no solo por su elegancia y belleza, sino también por haberse convertido, junto a la vecina fuente de Cibeles, en  el símbolo de toda una ciudad. Se trata, como no podía ser de otra manera, de nuestra muy querida y entrañable Puerta de Alcalá.

La Puerta de Alcalá (Foto Victoría Cuesta)

Cuando Carlos III llegó a Madrid procedente de Nápoles en 1760, tras renunciar al trono de aquel reino italiano para convertirse en Rey de las Españas, entró a la capital a través del arco triunfal que había sido construido, mas de un siglo atrás, para dar un digno recibimiento a Margarita de Austria, esposa de Felipe III. Sin embargo, dicho arco, había sido construido a toda prisa, por lo que su aspecto dejaba mucho que desear tanto en apariencia como en calidad. Sin duda un acceso a Madrid desde el Este, mas propio de un villorrio que de la capital de España. Ciertamente, Carlos III no se encontró con una gran ciudad, sino mas bien con un villorrio mal construido y peor urbanizado, sucio y empobrecido. Un Madrid, con demasiadas iglesias y conventos, pero con muy escasos monumentos o edificios medianamente interesantes desde el punto de vista artístico.

Carlos III conel habito de su orden (Palacio Real de Aranjuez)

El Rey tenía ante si un gran reto: transformar Madrid, hasta conseguir que fuera una capital digna de España, comparable a otras grandes ciudades europeas. Tras años 29 años de reinado, lo consiguió, aunque solo a medias.

Las otras Puertas de Alcalá, antes de la llegada a Madrid de Carlos III.

Hasta la entrada en Madrid de Carlos III a mediados del siglo XVIII, existieron al menos otras dos puertas llamadas de Alcalá, si bien su ubicación no se correspondía exactamente con la actual. Su importancia como entrada a Madrid desde el Este fue siempre notable, ya que desde allí, enfilando la calle de Alcalá se accedía a la Puerta del Sol, cuya puerta ya había desparecido, y desde allí, siguiendo la calle Mayor, entonces calle de las Platerías, se llegaba al Alcázar de los Austrias.

La primera de las referencias data de 1580, durante la epidemia de peste que sufrió la capital. Estaba la puerta por aquel entonces, situada en el cruce de Alcalá con Barquillo y recibía el nombre de Puerta de la Peste de la calle de Alcalá. En 1599, esta puerta desaparecería, para dar paso, unos metros mas cerca de la actual, concretamente a la altura de la calle Alfonso XI, a la puerta que debería servir para celebrar la entrada en Madrid de Margarita de Austria. Esta nueva Puerta de Alcalá fue obra de Patricio Cajés, quien se encontraba al frente de las arquitecturas efímeras utilizadas en las distintas celebraciones reales.

La Puerta de Alcalá en  la Topographia de la Villa descrita por Don Pedro Texeira. Año 1656

La puerta tenia tres partes bien diferenciadas con un arco central y dos vanos laterales. Toda ella fue construida en ladrillo, a excepción de los pedestales y pilastras, para los que se empleó piedra. Era tan modesta esta puerta que la fachada que daba al exterior de la ciudad era la única que aparecía decorada (la Reina solo habría de ver esta fachada), con obras realizadas en yeso por Juan de pobres y Alonso López Maldonado, que se deterioraron rápidamente, mientras que la fachada interior apenas presentaba ningún elemento decorativo. La decoración estaba formada por las armas reales y de la Villa, con dos figuras representando a Manto y a su hijo Ocno, los fundadores de la ciudad de Madrid según la mitología.

La calle de Alcalá hacia 1750 (Antonio Joli)

En 1636, la Puerta de Alcalá es objeto de una profunda remodelación al derribarse parte de la misma para pasar a ser un puerta con un único arco de apariencia mucho mas pobre que la anterior. Una actuación, consecuencia de las obras realizadas en el Palacio del Buen retiro, que tenía una de sus fachadas pegada al extremo sur de la puerta, mientras el otro estaba encajado entre los muros del pósito construido en 1667, algo mas arriba del actual Palacio de Linares. Teodoro de Ardemans, Arquitecto Mayor de la Villa, sería el encargado de llevar a cabo estas obras, que no se finalizarían hasta1692.

La vieja puerta fue derribada en 1770 al ampliarse la calle de Alcalá, denominada entonces Camino Real de Aragón y Cataluña, para dar paso poco después, a la que todos los madrileños, y los que nos visitan, podemos contemplar en la actualidad, la genial obra de Sabatini

Francesco de Sabatini. El arquitecto favorito de Carlos III.

Sabatini siempre gozo del favor real, y tras su muerte, sería el español Juan de Villanueva quien le sucedería, poniendo de este modo fin a la larga serie de arquitectos extranjeros al servicio de la corte.

Francesco Sabatini Seguir leyendo

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El Padre Cobos. Periodico satírico de política, literatura y artes.

Hoy me gustaría contaros la historia de El Padre Cobos, una publicación de corta pero intensa vida, aparecida por primera vez el 24 de septiembre de 1854, cuyo último número salió a la calle el 30 de junio de 1856. A lo largo estos casi dos años, El Padre Cobos dará cabida en sus cuatro páginas a diálogos entre personajes ficticios, a través de los cuáles se ponían de manifiesto todos los vicios del carácter nacional, con aceradas críticas hacia la clase política, que en aquellos complicados momentos de nuestra historia gobernaba el país, haciendo siempre gala de una gran habilidad para jugar con los sobreentendidos, los dobles sentidos y la ironía, para atacar al general Baldomero Espartero, el líder del progresismo de la época y al también general, Leopoldo O’Donnell, futuro líder de la Unión Liberal, sus principales enemigos en el terreno político.

Primer número de El Padre Cobos.

«El Padre Cobos enarbola la bandera de moralidad en el terreno de las artes y de las letras, invadido por el charlatanismo, el pandillaje y, lo que es peor, la ineptitud»

Esto era lo que se afirmaba en el primer numero de El Padre Cobos. En un principio se presentó como periódico de aparición semanal de Literatura y Artes, añadiendo muy pronto en su cabecera la Política y pasando a ser publicado cada 5 días.  En él escribieron, entre otros, Francisco Navarro Villoslada, Esteban Garrido, Cándido Nocedal, Ceferino Suárez Bravo, Adelardo López de Ayala, Emilio Arrieta o Fernán Caballero, aunque los verdaderos artífices y los padres de la publicación fueron José Selgas y Eduardo González Pedrosa, enemigos acérrimos del gobierno de Baldomero Espartero.

Baldomero Espartero

Así en un poema satírico titulado “Gran Parada”, se pudo leer en El Padre Cobos refiriéndose al duque de la Victoria:

“Oh, desventura! Está huero el interior del chascás del General Espartero”

De todos los periódicos satíricos que vieron la luz durante el reinado de Isabel II, El Padre Cobos fue el que alcanzo mayor popularidad, no solo por mas que evidente intención política, sino también por la agudeza de sus críticas y a la indudable calidad literaria de que hacían gala sus colaboradores. Destacaba en especial la sección titulada “Indirectas”, tan ingeniosa y mordaz, que cuando alguien mostraba gran ingenio a la hora de criticar determinados hechos y comportamientos, se hizo costumbre decír, que era una indirecta del padre Cobos.

Como y por qué nació El Padre Cobos

“¿El padre Cobos fue inglés?, me preguntó Tirabeque. No creo que lo fuera, le respondí, antes tiénesele por español, y tan rancio, que sospecho debió ser castellano viejo como tú, a juzgar por la naturalidad y franqueza que se le supone y atribuye; puesto que cuando se dice a alguno una cosa, por desagradable y sensible que le sea, sin rodeos ni ambages, y sin circunloquios ni retóricas, se dice por antífrases: esa es una indirecta del Padre Cobos”  (Fr. Gerundio – Diario Constitucional de Palma de Mallorca del 18 de noviembre de 1848)

El Padre Cobos tuvo un origen político surgió para oponerse al gobierno del general Espartero, que se formo tras el triunfo de la revolución de julio de1854, tras los inútiles esfuerzos de Isabel II por instaurar los gobiernos de Fernando Fernández de Cordoba, marques de Mendigorria y Angel de Saavedra Ramírez, duque de Rivas, ambos derribados tan solo dos días después de haber sido nombrados.

Los redactores de El Padre Cobos

Los nombre de los redactores se conocieron una vez desaparecido el periódico, cuando el periódico dejo de tener sentido una vez derribado Espartero. El Gobierno agotó todos los resortes políciacos para averiguarlos y ofreció hasta premios económicos para quien los descubriera, pero el secreto se mantuvo impenetrable. Los propios redactores se burlaron así en sus páginas: «Última hora. El que encuentre a los redactores de El Padre Cobos se servirá presentarlos al Gobierno quien le dará el hallazgo si tiene con qué» (15 de febrero de 1855).

Juan Eugenio de Hartzenbusch Seguir leyendo

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